Este post es en parte para responder a mi necesidad compulsiva de definir posibles nichos literarios, y porque no soy un tacaño que se guarda las novedades y las revela cuando ya son historia vieja.

En mi periplo por las librerías inglesas (tranquilein, todo lo que vi se puede encontrar en Amazon) me encontré con dos sub géneros de la fantasía que ocupaban escaparates propios: la “Dark Fantasy” o “Teen Noir” (la segunda definición es más apropiada y al mismo tiempo, una siutiquería tan grande que escribirla aquí ya es vergonzoso); y la “Urban Fantasy”.

Aunque ya lo expliqué antes, no está de más resumir que la Dark Fantasy es todo libro de romance adolescente protagonizado por criaturas sobrenaturales. Por ejemplo, Crepúsculo y sus secuelas y secuaces.

No muy lejos está la Urban Fantasy, un tipo de literatura fantástica que trasncurre en ambientes urbanos actuales, donde se conjugan elementos clásicos de la literatura fantástica (magia, monstruos, elfos, objetos poderosos, extraterrestres, animales mitológicos, dioses, vampiros, etc) en un contexto conocido, con tecnología y problemas actuales, al menos lo suficiente actual para no caer en la categoría de steampunk ni de ciencia ficción.

El único requisito ineludible de la FUrbana, es que la historia transcurra en una ciudad. Todo lo demás es accesorio de la historia y no es extraño encontrar música y videoclips y películas descritas en este tipo de fantasías. Los personajes son parte de este contexto urbano (no puede ser de otra manera) y sufren los problemas que sufrimos tú o yo o cualquiera en una gran ciudad, entiéndase hacinamiento, pésima locomoción pública, drogadicción, alcoholismo, delincuencia, prostitución, discriminación, etc.

En este contexto, PSIQUE concuerda con toda esta descripción, 100% Fantasía Urbana. Por fin le pillo el nicho al engendro ése…

El libro que estoy leyendo ahora, Zoo City de Lauren Beukes (ganadora del Arthur C. Clarke 2011) es el que elegí de entre todos esos escaparates repletos de FUrbanas made in UK, por el premio más que por otra cosa. Y sinceramente no me ha defraudado. Imagina un suburbio de Londres repleto de inmigrantes (todos los colores, todas las lenguas y costumbres). Ahora imagina que en ese suburbio vive gente que porta animales. No parece tan raro, hasta que la historia deja entrever que estos animales dotan a sus portadores de un poder sobrenatural (en el caso de la protagonista, es encontrar objetos perdidos). Y el asunto se pone más interesante cuando la historia devela por qué estos personajes tienen animales: estas criaturas mágicas representan sus culpas. En Zoo City, si traes un animal, es porque hiciste algo malo en tu pasado. Eso implica discriminación y… no contaré el resto de la novela, que está escrita en un lenguaje callejero propio de los barrios de inmigrantes. ¡Es fascinante! Fantasía no convencional aplicada a un contexto de ciudad en el siglo XXI. Y éste es sólo un ejemplo, no sé si sea el mejor de todos, había demasiados títulos en esos estantes.

Fantasía Urbana de Amira y Guajardo (bajo el heterónimo de Carolina Lehman)

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