The Google Translation is so wrong… so I did my own, a little better: TRANSLATE NOW! Please let me know any wrong misspelling or even any stupid use of the language.

Durante las semanas que estudié inglés en Hastings, hice varios simulacros de prueba IELTS en el electivo de la tarde. La profesora nos indicaba con modestia que estos simulacros son más difíciles que la verdadera prueba, porque son para el nivel Académico.

El IELTS es un test formal, es un examen riguroso. Y estar en esa sala con un examinador eficaz, uno de verdad, es una experiencia completa por sí sola.

Mi día comenzó el 7 de mayo reciente, saliendo a las 7.15 AM (GMT 0) a paso rápido para tomar el tren en la estación St Leonards Warrior Square. Llegué a las 7.35 aprox, las pantallas indicaban que el siguiente tren hacia la estación Hampden Park (Sussex) pasaría a las 7.57. Esperé paciente, porque no hay otra cosa que se pueda hacer en estas circunstancias. El vehículo llegó y partió puntual.

Alrededor de veinte minutos después llegué a la estación. Conocía el camino a pie hasta el edificio donde sería examinado, porque lo vi en Google Maps, pero no contaba con una reja que cortaba el paso. Vuelta atrás. De hecho el mapa otorgado por los organizadores de la prueba no decía nada acerca de cómo llegar a pie.

Llegué al edificio del Sussex Downs College sin contratiempos, alrededor de las 8.30 de la mañana. En ese lapso llegaron otros alumnos de la escuela a la que fui, así que no me sentí solo. De todas maneras el lugar estaba repleto y tod@s las personas tenían cara de nervios y no me dan ganas de compartir con gente nerviosa.

A las 9 en punto abrieron las puertas y había dos filas, una para el test general y otra para el académico. La segunda era diez veces más larga que la nuestra. Apenas ingresé, el hombrón que sería nuestro examinador me pidió que dejara todas mis cosas en una sala, celular y ropa de abrigo incluso, porque la sala se ponía realmente calurosa. Sólo podía llevar mis lápices y goma de borrar. Seguí sus instrucciones porque no soy ningún pánfilo que viene de paseo, y me instalé en el asiento que se me asignó y que tenía mi fotografía y mis datos en una esquina de la mesa.

Luego de esperar a un personaje que no llegó a dar el examen, comenzamos el proceso. Y aquí el hombre que nos dio la bienvenida se volvió estricto y ante la más mínima disrupción, amenazaba con invalidar el examen para las personas que hablaran con sus compañeros o que tuvieran un teléfono celular o que bostezaran incluso. Entiendo que su labor es poner orden y disciplina cuando ésta no existe, pero no me gustó para nada su papel de policía malo que da una lección al más débil para que el resto aprenda la lección. Eso agregó tensión innecesaria al proceso.

La primera prueba fue la Auditiva. Se nos entregó un cuadernillo con instrucciones y preguntas, y una hoja para anotar las respuestas. El examinador explicó todo con lujo de detalle y voz radial muy clara, para que nadie se perdiera, y puso play a una grabación que duró media hora. Es estresante, porque las conversaciones para cada parte de este test se emiten una sola vez, y a medida que se reconoce la respuesta correcta, se anota en el cuadernillo. Al finalizar el audio, se nos dieron diez minutos extra para escribir las respuestas en la hoja.

Es una prueba con trampa, en la que (aseguraba mi profesora de Embassy CES) los mismos ingleses se equivocan a veces.

Terminado este test, vino otra ronda de instrucciones. El siguiente consistía en leer una serie de textos en otro cuadernillo y responder las preguntas indicadas, anotándolas primero en el cuadernillo y luego en la hoja de respuestas, dentro del tiempo reglamentario que fue de una hora exacta. Lo más difícil fue indicar de qué trataba determinado párrafo. Se dio un texto, cada párrafo tenía una letra que lo identificaba, y en una lista aparte había varios encabezados que representaban los temas tratados en el texto. Sobraban, por supuesto.

Nuevamente instrucciones del hombre encargado y la última prueba del test “de la mañana”, consistente en otro cuadernillo con dos indicaciones y un cuadernillo extra en blanco. La primera instrucción del cuadernillo indicaba que se debía escribir una carta solicitando una recomendación a alguien importante, para así obtener un trabajo. El mínimo de palabras a utilizar era de 150. La segunda instrucción consistía en opinar en no menos de 250 palabras la opinión personal acerca de la televisión como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas. Entiendo que estas preguntas cambian de prueba en prueba, así que quien esté leyendo esto y piense que le tocará lo mismo, que deje de soñar.

Escribir un mínimo de palabras no es fácil, ni siquiera para un escritor como yo. Pasada la hora, luego de contar al menos diez veces cada tarea para estar seguro que cumplía con el mínimo exigido, y también para matar el tiempo porque demoré apenas treinta minutos, se dio por terminada la primera parte del examen. Eso sí, nadie podía moverse de sus asientos hasta que contaran todos los cuadernillos y las hojas de respuesta.

Almorcé, hay un Sainsbury’s cerca del edificio (camino a la estación de trenes) y en el pasillo de las verduras había un bufé de ensaladas. El casino de la escuela donde dimos el examen estaba cerrado.

A las 3.30 de la tarde estaba citado para la prueba oral. Debíamos esperar sentados en una sala incómoda y calurosa, y una señora insistía en incitarnos a que conversáramos entre nosotros. Yo saqué un libro y la ignoré. Cuando llegó mi hora, la examinadora me llevó a un salón, me dio breves instrucciones, encendió una grabadora y dictó una serie de datos, entre ellos su nombre, fecha, lugar, etc. Luego me pidió que hablara de alguna persona anciana que yo conociera. Hablé de mis abuel@s, y luego vino una ronda de preguntas para llevarme a temas asociados al primero, qué opino acerca de la vejez, cómo tratan a los viejos en mi país, qué debería hacer el gobierno, etc. Son temas destinados a llevar al examinado por vocabularios a los que podría no estar acostumbrado.

Y terminado esto, me pude ir. Pensé en caminar a Eastbourne, es una playa que está relativamente cerca, pero ya tenía seis horas de estrés acumulado en el cuerpo y olía como chingue. Volví a mi casa en tren primero, caminando después, me duché y a las 6 PM estaba tendido en la cama, muerto.


The IELTS Experience

Since I’ve been studying English at Hastings, I’ve made ​​several IELTS test simulations. The teacher told us, modestly, that these drills are harder than the real tests because they are for the academic level. The IELTS is a formal test, it’s like a scrutiny. And being in that room with an effective examiner, a big real one who looked like a bear, is a complete experience in itself.

My day began on May 7 at 7:15 AM (GMT 0) walking at a fast pace to take the train at St Leonards Warrior Square. I arrived at about 7:35, the screens indicated that the next train to Hampden Park (Sussex) would depart at 7:57. So I waited patiently, because there is nothing anyone could do in these circumstances. So the train came on time, as always.

About twenty minutes later I arrived at my destination. I knew the footpath to the building where the test would be taken, because I saw it on Google Maps, but there was a fence that cut off the pace. In fact, the map given by the event organizers did not say anything about how to get there on foot.

I arrived at Sussex Downs College building smoothly, around 8:30 am. Then other students from my school appeared, so I was not alone. Anyway, the place was packed with sweaty anxious foreign students, and I didn’t feel like sharing with nervous people.

At 9 o’clock the doors opened and there were two lines, one for the general test and one for the academic, witch was ten times longer than ours. And the first thing I saw once my ID was confirmed, was the big examiner man asking me to leave all my stuff in a room, cellphone and even warm clothes, because the test room got really hot. I could only take my pencil and eraser. I followed his instructions because I’m not a troll, and I settled in the seat assigned to me that had my picture and my data in a corner of the table.

After waiting for a someone who never appeared, we started the process. And there the man who welcomed us became strict at the slightest disruption, threatening to invalidate the exam of the people who dare to talk to their peers or had a cell phone or even yawn. I understand that their work is to bring order and discipline when there is none, but I didn’t like at all his role as a bad cop giving a lesson to the weak so the rest would learn the lesson. This added unnecessary tension to the process.

The first test was the Hearing. They gave us a booklet with instructions and questions, and a sheet to write the responses. The examiner explained everything in great detail and with his clear radio voice, so no one was lost, and then played the half-hour recording. It’s stressful, because the discussions for each part of this test is issued only once, and as the correct answer is heard, it has to be entered in the booklet right away. At the end of the audio, we were given ten extra minutes to write the answers on the sheet.

It is a test with trap, in which (my Embassy CES teacher assured), the British themselves are wrong sometimes.

Once completed this test, came another round of instructions. The next one was the Reading, we had to read a series of texts in another booklet and answer the right questions, first in the booklet and then in the sheet, within the normal time of this exam (60 minutes). The hardest thing was to indicate the right heading for a paragraph, each paragraph had a letter that identified it, and a separate list had several headers that represented the topics discussed in the text. There were more than needed, of course.

Instructions of the man in charge, again, and the final round for the “morning”, consisting of another booklet with two extra instructions and a blank sheet of paper. The first statement in the booklet indicated that I should write a letter requesting a recommendation to someone important, in order to get a job. The minimum number of words to be used was 150. The second statement was to write in no less than 250 words, my personal opinion about television as a tool to improve the quality of life of people. I understand that these questions change from test to test, so whoever is reading this and thinking that will be playing the same game, just stop dreaming now.

To write a minimum of words is not easy even for a writer like me. After one hour, and after counting at least ten times each task to be sure that it met the minimum required, and because I had to kill some time, THEN the first part of the examination ended. Of course, no one could move from their seats until all the booklets and answer sheets where counted.

I had lunch, there is a Sainsbury’s near the building (on the way to the train station) and they had a salad buffet.

At 3.30 pm I was summoned to the oral test. Everyone had to wait sitting in a uncomfortable and very hot room, and a woman insisted on prompt us to converse each other in there. I took a book and ignored her. When my time came, the examiner took me to a room, gave me brief instructions, turned on a tape recorder and dictated a series of data, including her name, the date, location, etc. Then I was asked to speak about any old person I know. I talked about my grandparents, and then came a round of questions about issues related to the first one, what I think about old age, how they treat the old ones in my country, what should the government do, and more. Those were intended to bring vocabularies that may not be used by me.

And then it was finished, I could go. I thought about walking to Eastbourne, is a beach that is relatively close, but I had six hours of cumulative stress on my body and I smelled like a skunk. So I went home by train first, walking later, I showered and at 6 PM was lying in bed, dead.

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