Entre otros temas, este post es para destacar lo que los anglosajones están leyendo esta temporada. Y también es mi redescubrimiento de la rueda con la clásica disyuntiva del escritor que insiste que ya no es amateur ante la página en blanco: ¿escribo esta historia que llevo años queriendo escribir, o voy por esta otra que seguramente tendrá más oportunidades en las librerías?

Mi paso por las bookstores inglesas este Abril, corrobora las impresiones que tuve cuando visitaba librerías en Manhattan el año 2003: la fantasía y la ciencia ficción están organizadas en un mismo estante (dahh), y las obras cf/f destacadas en las vitrinas son las que, por cercanía temática y estética, se parecen a los best-sellers del momento.

(Dahh, no era necesario viajar a otro continente para dar con esa conclusión pelotuda…)

En 2003 <a title="Última vez que hablo de Harry Potter, que ya me tiene chato” href=”https://guajars.wordpress.com/2007/08/06/ultima-vez-que-hablo-de-harry-potter-que-ya-me-tiene-chato/”>Harry Potter era grito y plata, de la manito con El Señor de los Anillos. Por lo mismo no era extraño ver en las vitrinas y los estantes, cientos (sí, CIENTOS) de libros con niños magos luchando contra el mal junto a sus amiguis, y/o aventuras de humanos con elfos y magos siguiendo el camino del héroe, más un puñado de mixturas incluyendo todas las anteriores.

En 2011 los estantes dedicados a la cf/f en las librerías inglesas tienen bastantes títulos dedicados al nuevo subgénero adolescente de moda: la DARK FANTASY, que consiste en amores prohibidos entre human@s de secundaria y criaturas de la noche (o cualquier criatura sexy y peligrosa que no sea humana). No son cientos y tampoco son muy variados, la mayoría se van por el lado del vampirismo, pero filo, es la misma rama del mismo árbol donde se cuelga Crepúsculo y True Blood. Otras versiones de lo mismo tienen ángeles caídos, licántropos, extraterrestres, etc.

Las librerías se rigen por lo que más vende, obvio, si viven de eso (dahh). Y al igual que una tienda de retail, ponen la mayonesa junto a las salchichas. Hay novelas anteriores a Crepúsculo que recién ahora tienen su oportunidad de venderse, sólo hubo que cambiarles la portada por una más cercana al título que tod@s compran y listo. Claramente hubo autores que previeron el éxito de la novela, la leyeron obviamente, tomaron los elementos que la hicieron éxito de ventas y con ellos crearon sus propias novelas que ahora comparten escaparate con la precursora. Así es como se ganan contratos para escribir secuelas.

El mercado chileno en muy minúsculo para hacer comparaciones profundas (en el ámbito de los libros publicados). Pero sí se puede ver en todas las librerías que el fenómeno de márketing es el mismo. ¿Quién está escribiendo crepusculeces estos días? En 2010 se lanzó Sinfonía Eterna, “la primera novela chilena acerca de vampiros”… ¿Y sería? ¿Donde está la “segunda” novela chilena acerca de adolescentes enamorados de vampiros torturados que añoran su humanidad perdida? ¿Ah?

El problema no está en que haya una novela chilena que muy poca gente leyó. El asunto es que siguen llegando novelas del extranjero que abarcan y copan el tema vampírico, hasta que toda obra original chilena parece copia de alguna de esas otras. Si al final el tema no da para ser muy creativos. ¿Quién está escribiendo un Harry Potter latinoamericanizado? Me refiero a una obra original chilena que no sea un fanfiction. Le tenemos ucronías y Apocalipsis descafeinados, pero seguir la corriente del mercado… ¿quién?

Mi conclusión es que los intentos locales (chilenos) por ocupar algún nicho dorado nunca rinden fruto porque se nota el apuro por publicar, y los textos no pasan del segundo borrador. Las novelas en inglés que he ojeado, las que están en la cresta de la ola mercantil, tienen algo en común: NO son ambiciosas en su lenguaje ni en sus temáticas. Lo que importa es la historia centrada en los personajes, los conflictos profundos que estos personajes desencadenan, el elemento fantástico está ligado al conflicto de al menos uno de los personajes. Y sería. Lenguaje directo y sin tanta poesía. FIN.

Dahh…

Anuncios