Debería escribir esta entrada en inglés, pero no tiene sentido si la mayoría de quienes sí leen mi blog no le pegan al idioma comodín. Además que me da paja, es domingo y etc.

Aers… En inglés, por lo que he aprendido estas semanas en UK y por todo lo que he leído y estudiado por mi cuenta, es natural el uso encadenado de adjetivos para describir algo o alguien. En español ese mismo ejercicio suena rebuscado y antinatural, porque nadie habla de esa manera. Así que para escribir en inglés, tengo que olvidar las reglas de mi propio idioma y construir nuevas. Acá va un resumen de mis descubrimientos.

  1. Primera línea del primer capítulo, ir directo al grano. Evitar prólogos e introducciones y mapas y descripciones del clima y los alrededores. “Al grano” significa iniciar el capítulo con un personaje y ojala con una acción que comprometa al lector a seguir leyendo. La primera página es crucial.
  2. Cuando los personajes hablan, el único verbo que se debería usar para la acción del diálogo es “dijo”. A lo más “gritó” o “susurró”. Nada de “musitó” ni “aseveró” no “espetó”. Evitar a toda costa que el lector tenga que recurrir al diccionario para entender una palabra en su propio idioma. Ídem evitar los adverbios que modifiquen el verbo “decir”… dijo reprobatoriamente. Y los personajes deberían hablar en un lenguaje que la gente realmente habla. Ojo que los diálogos en inglés se escriben distinto que en español.
  3. No describir tanto ambiente, los textos de ficción 99% de las veces tratan acerca de los personajes. Mucha descripción quiebra el ritmo de la acción y desvía la atención. Hay que usar lo justo y necesario para que el lector sepa qué lugar es, qué hora del día, qué época del año si es que interesa a la trama, algún otro elemento importante, y dejar el resto a la imaginación. Tampoco se trata de ser minimalista. SHOW, DON’T TELL.
  4. Todos esos problemas de un libro o trozos de historia que usualmente uno saltaría, y NO REPETIRLOS. Es increíble la capacidad humana de hacer exactamente aquello que se le critica al de al lado. Si se sigue esta regla, el segundo borrador debería tener 10% menos de palabras que el primero. Hay que podar toda la parafernalia inútil, y no aburrir al lector con editoriales. Me acuerdo de Frodo y Sam en Ithlien y me da sueño.

No son la panacea, pero es un comienzo para entender el poderoso mercado literario anglosajón. Tal vez me lance a escribir unos cuentos directamente en inglés durante esta primavera británica. Probablemente…

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