Hoy me llegó un correo feliz, van a publicar un cuento mío en una ezine de fantasía, terror y ciencia ficción. ¡Sí poh! Si a eso me dedico cuando no estoy trabajando o durmiendo o amando a mi amada. No diré a cuál ezine hasta que no esté en línea, pero mientras tanto, sépase que ME GUSTA.

Tengo más suerte con los fanzines y ezines que en los concursos literarios. Mucho se habla de la corrupción de los jurados y etc. Seguramente en territorios donde el mundo de la literatura en general es muy mezquino, como Chile, algo así se pueda sospechar.  Pero no pierdo la esperanza, especialmente fuera de Chile donde no me conoce ni un jilguero.

Y pucha que he mandado textos a concursos. Ya que lo mío es lo fantástico, los concursos dentro de este rubro son pocos y sus premios se gastan en la celebración, así que no da para mucho más que tener una línea extra en la carta de presentación a las editoriales cuando se quiera vender un producto de mayor calibre. Ser el ganador de tal o cual premio sí importa a la hora de las presentaciones.

Pero también tengo textos que no son fantásticos. Alguna vez en la micro o el metro me nace la idea, tomo nota de ella (aplicando ese logline que tanto me gusta) y si sigo prendido y tengo tiempo, escribo el cuento en un rato. Ya habrá tranquilidad para corregirlo dspués. Y así voy juntando cuentos unos sobre otros. Y cuando aparece un concurso interesante, reviso las bases acuciosamente, tomo el cuento más prometedor de la pila que además calce con las exigencias de las bases, le doy un retoque (nunca estoy totalmente conforme) y lo envío. Hago un registro (bendito Google Docs) de qué cuento envié a qué concurso, para no meter las patas. Y chan! A esperar.

¿Dije que todavía no gano nada? Acumulo cuentos y más cuentos y los envío una y otra vez a distintas instancias. Pero siempre existe la cruel verdad, que hubo un cuento mejor que el mío en ese certamen. Está bien que me crea la raja pero no puedo vivir en Bilz&Pap todo el tiempo. Aún así, sigo participando y no se puede perder la esperanza, nunca.

Mi método de participación es simple, y lo compartiré aquí porque para eso están los amigos, ¿no?

PARTICIPANDO EN CONCURSOS, versión 1.0

  1. Juntar material inédito. No ayuda nada escribir un cuento para un concurso que cierra dentro de dos semanas. El resultado nunca será tan bueno como un cuento que escribiste el año pasado y que ahora tienes tiempo de perfeccionar. Y si tienes material para tirar a la chuña, no lo publiques online, no todavía, no hasta que pierdas toda esperanza sobre ese cuento en particular (y eso debería tomar años).
  2. No participar en todo. Lo usual es que las bases exijan que un cuento no esté participando al mismo tiempo en otro(s) concurso(s). Si no hay material para enviar, entonces es mejor no participar. Mucho cuidado con los concursos que se apropian de los derechos de autor sobre los cuentos ganadores, desaconsejo participar en esos, después tienes que pedir permiso y/o pagar para usar tu propio cuento.
  3. Todas las micros sirven. Descartando los concursos que se apropian de tus derechos, todos sirven, siempre que las bases lo permitan. Y en este sentido las bases son ley. Siempre lean las bases varias veces, especialmente lo que se refiere a la nacionalidad de los participantes y la entrega de los premios. Esto último es relevante cuando el premio es una cantidad interesante, que alcance para comprar un pasaje ida y vuelta y pagar alojamiento. Y tomen nota especialmente de los concursos que permitan enviar por correo electrónico. Un sobre por correo normal, el más económico, con cuentos y plica y etc, cuesta alrededor de $5.000 en Correos de Chile, dependiendo de cuanto pese el sobre.
  4. Ojo con los premios. Por ejemplo en España, un premio de €1.000 equivale aproximadamente a $650.000 chilenos. Es buen billete y vale la pena enviar ese sobre por correo. Pero hay una trampa, y es que los premios pagan impuesto. La retención total del premio en España es de 20%. Y así $650.000 bajan a $520.000. Igual es buena plata, pero es para tener en cuenta.
  5. Cuidado con los plazos. La mayoría de los concursos aceptan correos que lleguen fuera de plazo, siempre y cuando el matasellos de la oficina de correos sea anterior (o igual en algunos) a la fecha de cierre indicada en las bases. Si el plazo de entrega de material termina hoy y lo envío apurado por Correos de Chile en su modalidad económica, ese mensaje demorará alrededor de quince días en llegar, y puede que más. Ya que las bases no indican lo contrario, el cuento debería ser aceptado. Pero es más probable que no le den el beneficio de haber cumplido con ellas al llegar dos semanas después.
  6. Cuidado con tu identidad y los requisitos. Prácticamente todos los concursos serios exigen pseudónimo y plica (es una carta cerrada aparte, que contiene todos los datos del autor y que permanece anónimo hasta el día del fallo). Y cuando envíes el sobre por correo,  los datos del remitente que se ingresan al sistema deben cumplir con este requisito de anonimato. No trates de torcer los requisitos, como el número de páginas moviendo los márgenes o cambiando el tipo y tamaño de la letra. Si dice hoja tamaño A4, no te gastes comprando una resma. Usa tamaño Carta asumiendo que se trata del mismo tipo de hoja (aunque no lo es, el A4 es más larga y admite más texto).

Entonces, asumiendo todo lo anterior, ve a buscar concursos. En la página de Escritores.org encontrarás muchos (con fecha de cierre, género y premio) y podrás ordenar incluso por categoría, Concursos por correo electrónico, cuentos, novelas, poesía, etc.

  • ¿Tienes material inédito disponible?
  • ¿La fecha de cierre es en dos semanas o más?
  • ¿Las bases (y tu presupuesto) no presentan ningún impedimento?

Entonces ¡JUEGUE!

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