Aparte del TERREMOTO que le movió el piso a casi todo Chile, este año fue muy parecido al 2009. Pitutos más / pitutos menos, fue un año parejo. Bien viajado, bien comido (estoy con sobrepeso, fuck yeah) y bien desconectado de la mordaza televisiva, haciéndole el quite al hipnosapo.

No gané ningún premio, publiqué una novela, escribí harto aunque no tanto como tenía planeado, mi matrimonio está mejor que nunca y tenemos unos planes pulentísimos para todo el 2011.

¿Y qué pasó? Algo que pueda contar y que valga la pena compartir… pues no mucho. NO me interesó el Festival de Viña, que además terminó con el telúrico encima. NO me interesé ni un poco en el mundial de fútbol de Sudáfrica, ni en Bielsa ni en la ANFP y su manga de truculentos llorones.  NO LE DI BOLA a los mineros, me alegré que los sacaran pero luego me volví a desconectar. ¿Hay un nuevo gobierno en Chile? Es igual que el anterior, la Concerta era tan de derecha que todavía no entiendo cómo es que ahora rasgan vestiduras con su izquierdismo shuper. Por supuesto que me enteré de todo, pero escuchando radio, la huelga de hambre de los mapuches acusados de terrorismo y otros temas que en televisión no existen, hipnosapo mediante.

En lo personal, sigo trabajando frente al computador, sobrevendido por ambicioso. Pero ya las próximas semanas termino todo y quedo tranquilo, para no tomar ningún proyecto extra que me aleje del objetivo pulentísimo.

La familia está bien. Del poco contacto que mantengo con mis amistades de siempre, sé que están tod@s relativamente bien o mejor de lo que estaban. Y creo que eso sería todo. Pucha, ya decía que fue un año parejito. Si he de decir algo del terremoto, es que no cambió en nada mi trabajo ni mis proyectos ni mis aspiraciones, ningún cercano murió ni quedó en la calle, todos teníamos alguna anécdota aterradora. Y una semana después del telúrico seguía igual que como estaba antes. Claro que fuimos afortunados.

Y sería. Si me acuerdo de algo, lo actualizo por aquí luego.

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