Agradecido de tanta idiotez en la TV, me regalé más tiempo frente a las páginas de los libros que comencé a leer en Septiembre. No puedo dejar pasar demasiado tiempo sin leer, incluso cuando no se puede leer (atacando algún audiolibro).

Me pasa que algunos libros, por muy buenos que sean, no logran mantenerme atado a su historia. Es una maldición que es única responsabilidad del autor, que se da vueltas o mete discurso donde hace falta ritmo. Aún así puedo retomar la lectura más adelante y es como si la hubiese dejado el día anterior. La parte de mi cerebro que se regocija leyendo tiene mejor memoria que el resto de mis sesos.

No los reseñaré todavía porque mientras no los termine, no tendré la película clara. Pero no está de más compartir con quien quiera que me lea aquí lo que ahora mismo disfruto en la micro, en el metro y antes de dormir.


Luis Saavedra me lo prestó y lo estoy leyendo de a poquito. No es un libro fácil, juega con el lenguaje (en inglés) y la capacidad del lector para situarse en un mundo de Oz alternativo. Y es un libro increíble. Lo reseñaré.


Me llegó de regalo, varios fanfictions de autores que siguen al personaje de Morcock y que dan rienda a sus propias fantasías para llenar los vacíos de la historia original. Interesante. No lo reseñaré.


Será el primer libro que reseñe aquí en mi blogcito, ojala antes que termine octubre. Prioridad.


No lo leí en el colegio, tampoco lo leí en la universidad. Y ahora que no necesito leerlo, lo compré de segunda mano y repaso sus páginas de vez en cuando. Es un libro cortísimo, pero me ha tomado meses en llegar a la mitad. No lo reseñaré.


Debo admitir que me aburrió de entrada. Lo retomo a veces para no sentirme culpable, porque de verdad que quería leerlo, pero no logra convencerme (su prosa, el ritmo, hasta la selección del narrador… me desmotivan a seguir leyendo). Quizá lo termine, antes de mi propia muerte. No lo reseñaré.


También me llegó de regalo, una novela de terror. Aún no me da ni una pizca de susto, y me ha dado por pensar que tal vez soy inmune al terror literario. Un buen Chan! en una película siempre me hace saltar de la butaca. Quizá lo reseñe.


Después de las criaturas del Cyborg, leeré esta nueva entrega de editorial Norma con los mismos autores de la “antología de cuentos de terror” que reseñé hace algunos meses (mis amigos me dicen que fui benevolente), plus Alberto Rojas. Y dado que se repiten el plato, me dará la oportunidad de comparar los dos libros. Será reseñado.

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