Ya conté que no temo a la crítica. Yo mismo hago algo que podría llamarse “reseña” de libros y de productos culturales en general. Y el viernes pasado me cayó una crítica como tiene que ser, con lo bueno y lo malo, de la novela PSIQUE.

Es la segunda reseña que nos hacen hasta el minuto (la primera fue en Puerto de Escape), al menos públicamente porque me imagino que debe haber alguien por ahí comentando la novela pero incapaz de decirlo públicamente, quizá por miedo a que le asocien al bando de los reptilianos huachacas. ¡Vamos, a mojarse el potito!

En serio, es difícil que alguien que te conoce te diga públicamente, aunque sea en su blog, que no le gustó tu trabajo y por qué no le gustó. Es más simple decir lo que sí te gustó y tirar el poto pa las moras con lo demás. Vamos, no herirán mis sentimientos. Llevo muchos años en esto, aprendiendo de mis errores y de los errores de otros. Esto es sin llorar.

Acerca de la reseña que nos convoca, goza de esa crueldad que le caracteriza y que aprecio. Desde que leí más de alguna crítica de estridencia fecal hacia las novelas de algunos conocidos (no todas son CF, dejemos de mirarnos el ombligo), me volví un lector asiduo de la señorita Patricia Espinosa. A veces me divierte, otras veces me da pena por el/a autor/a. Muchas veces compré y leí la novela vilipendiada. Pero de ninguna manera escribo pensando en lo que ella podría decir de mi trabajo, eso sería un despropósito.

La autora dice exactamente lo que no le gustó de PSIQUE y por qué. ¡Chan! Nada de endulzar con sobajeos ni eufemismos. Me sacó carcajadas lo de la mata de pelos en la sopa, no porque le encuentre razón, sino porque efectivamente el personaje de Pepe Grillo (en mi particular visión de él) es eso para la protagonista, algo que flota en su alimento pro que no puede digerir. Metáforas aparte, el personaje tiene una razón de ser en la novela, igual que la “banda sonora”, y es válido que no le gustaran. Pero al menos se nota que la leyó completa. ¡Juas!

Si me hubiera dicho que PSIQUE en general es una mierda (como viene haciendo desde siempre con otros productos literarios) lo habría aceptado estoico.

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