Le lleva SPOILERS. Beware!

El Libro del CementerioEs la primera novela que leo de Neil Gaiman, ganadora del premio Hugo a Mejor Novela en 2009. Y la disfruté enormemente, aunque le encontré algunos detallitos. Su mérito está en la capacidad del autor en quitar lo horroroso a los temas que han sido por generaciones motivo de espantos y escalofríos y es un gran logro que le hizo merecedor del premio citado.

Es la historia de un joven (Nobody Owens) que creció en un cementerio, criado por fantasmas y una criatura que sin decir lo que es, se entiende que se trata de un vampiro. Aparecen otras monstruosidades en el camino, algunas más espantosas que otras, pero al verlas a través de los ojos de este niño sin miedo, el mundo del Cementerio cobra vida y se vuelve fascinante.

De tanto en tanto, el punto de vista de la historia cambia a otros escenarios, tal vez con el objetivo de mostrar al lector que hay más cosas en el mundo que incumben al personaje principal, y si bien son un aporte en el momento en que son incluidas, son un error típico de alguien (el autor) que busca una salida rápida a un problema que no sabe cómo solucionar. En una novela que es 99% vista desde la perspectiva de Nobody Owens (Bod para los amigos), ese 1% es un distractor innecesario que pudo solucionarse dando un poco más de diálogo a los personajes que podían contar esas historias.

Los personajes son estereotipados y en general unidimensionales, pero es esperable de criaturas que llevan cientos de años muertas, por lo mismo no se nota la ausencia de trabajo sobre los personajes secundarios, que son muchos. Las características de los personajes principales están trabajadas con sutileza y yo lector me pude formar una imagen de ellos fácilmente.

La novela es rica en detalles fabulosos, sigue la estructura obvia del arco argumental que prepara al protagonista para terminar aquello que comenzó y así cerrar aquella puerta al principal conflicto en su vida, develando el misterio, volviendo al punto de partida, y lo hace de tal manera que produce una profunda tristeza al terminar de leer.

Es una historia bien lograda en un mundo estructurado y que parece complejo, pero que es una delicia por su simpleza. Lo que para todos es un horror, aquí es hogareño y querible. Es un libro para niños, por cierto, ilustrado con tintas en escala de grises (por Dave McKean, lo que da una nueva dimensión al horror que no aterra). Lo disfruté como un marrano en el lodo y lo recomiendo sin dudar.

En el cementerio

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