Los veo todos los días, cuando manejo. Gracias a mi experiencia al volante (van 40mil km en un año) y a que le hago el quite a esta gente loca que maneja sin mirar, es que sigo vivo. Seguimos, porque casi nunca manejo sin la compañía de mi Rana esposa.
Ayer solamente iba por Av. La Florida hacia el norte pasada la media noche, tranquilo por la pista de la derecha sin rebasar los 60kmh. Daban ganas de meterle chala, pero con la manga de joputos que venían bajando de los locales que están en Las Vizcachas, montados en tucsons y jeepes grandotes, a más de 80kmh y adelantando a medio mundo como si echaran carreritas los ñatos, bien pegaditos al culo del vehículo delantero… mejor me quedé en mi pista y cumpliendo con las leyes del tránsito al detalle. Al rato de ir sin apuro me topé con un accidente, uno de los joputos que venía a las carreras se pasó una luz roja y le pegó a un autazo deportivo que bajaba por Rojas Magallanes. El tortazo fue tremendo, cuando venía de vuelta por la otra pista hacia el sur vimos a los dos vehículos todavía allí, y la ambulancia venía recién detrás nuestro.
Esta mañana regresaba a mi hogar por Vespucio y a la altura de la salida 41 había un auto volcado, ocupando dos pistas. Estaba la mansaca, pero sin taco porque los carteles avisaban del accidente, que estaba a la vueltecita de una curva y un longi acelerado bien podía encontrarse con la sorpresita y quedar ensartado. Salí de Vespucio a Vicuña Mackena hacia el sur, y me topé con otro taco. Una cuncuna del Transantiago estaba atravesada en todas las 3 pistas frente a la estación del mestro San José de la Estrella, doblada, ni idea por qué, ojala no haya muerto nadie.
Desde que comenzó el 2010 que me la paso haciéndole el quite a imbéciles que doblan en segunda fila y se me cruzan como si mi parachoques fuera de esponjas y resortes, manga de pendejos irresponsables. Un día me van a pillar desprevenido y si no les pasa nada en el choque, juro que les hago mierda el caracho a mordiscos. Es demasiado, tanto qliao que maneja como el hoyo. Y tanto cacharro que no rebasa los 70kmh subiéndose a la carretera.
El año pasado, siguiendo la misma filosofía de respetar el tránsito y manejar sin apuro, nos chocaron dos veces, la segunda el auto quedó en el taller por dos meses. Fueron accidentes de los que no podíamos escapar. Me tranquiliza que no nos pasó nada al final, estamos sanos y salvos, pero el trauma duró un buen rato.

“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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