Un ghostwriter o “escritor fantasma” es el que hace la obra gruesa de un libro cuando el autor tiene una gran idea pero escaso tiempo para llevarla a cabo. Basta con que el/la dueño/a de la idea la ponga por escrito y arme una especie de guión con la historia a grandes rasgos, defina algunas claves obligatorias del desarrollo de la trama y, lo más importante, que esté dispuesto/a a pagar por el trabajo.
El caso se da cuando un/a autor/a se da cuenta que tiene que entregar dos libros en fechas cercanas y que uno de ellos le tiene obsesionado, pero el otro le importa un carajo y está obligado/a a entregarlo en la fecha comprometida. O puede ser que tenga un trabajo absorbente y apenas pueda recurrir a unas horas el fin de semana para escribir y/o retocar su obra. O simplemente prefiere evitar la fatiga y se contenta con escribir el guión, pasarlo a un ghostwriter, para luego recibir un material recién salido del horno y poner todo su arte en corregirlo y mejorarlo en tiempo récord.
Paralelamente, el ghostwriter tiene que tener el tiempo para escribir miles de palabras por día, debe tener experiencia escribiendo obviamente, también debe hacer todo en el más absoluto anonimato y conformarse con la paga por trabajo entregado, nada más. El resultado es un borrador que podría convertirse en un best seller. Pero eso a el/la ghostwriter no debe importarle, porque jamás podrá asumir la autoría del trabajo publicado. Es parte de la ética del “escritor fantasma” jamás recibir la gloria, es una cuestión de honor. De eso depende que pueda seguir fantasmeando.
Se usa que el “solicitante” pague la mitad por adelantado y que el fantasma entregue avances semanales. Eventualmente el autor/a podría solicitar algún cambio en la historia, lo que es esperable dado que una buena historia no se lee igual en el guión que en el texto final. Pero también puede ocurrir que el/la autor/a se ponga juguetón/a y se dedique a hacer y deshacer en el camino. Así no se puede trabajar y lo recomendable es dejar claras las reglas antes de comenzar, para evitar este tropiezo. Y el/la autor/a debe tener muy claro desde el principio que el resultado será un primer borrador, no será el texto final que luego se publicará, sino una versión previa que el/ella deberá editar sí o sí.
Una vez terminado el trabajo, el ghostwriter recibe la otra mitad del pago y desaparece en las sombras.
¿Cuánto gana o cobra un ghostwriter? En EE.UU. hay un mercado para estas cosas, pero en Chile no y se suele hacer un trato equivalente al sueldo de un mes de trabajo, o a un precio por palabra escrita o incluso por horas trabajadas. En este caso recomiendo sopesar la historia y calcular cuánto tiempo podría demorar tal trabajo, calculando al vuelo cantidad de palabras por escenas y/o capítulos. Cada fantasmita conoce su propio límite, de modo que si no quieren trabajar hasta los fines de semana y perder muchas noches de sueño y sufrir tremendas anguistias y mentir descaradamente para cubrir sus faltas, pues sean realistas.
Encontré los precios… ¡$4.500 dólares por 200 páginas (de libro impreso)! Wow… Eso es aprox 2.6 millones de pesitos. Claro que para esa chorrera de páginas se requieren al menos dos meses de trabajo. Otro ghost cobra $125 por página, es muuuucho más que el anterior. Y otro cobra $12.500 por 250 páginas. Sinceramente para el mercado estadounidense el precio está bien. Tienen industria y muchas buenas ideas que se pierden en una pésima redacción.
En Chile, valorando la hora a un precio realista y calculando un promedio de quinientas palabras por hora, para un libro de 70 mil palabras aprox… Un mes de arduo trabajo exclusivo… Es poco más de un millón de pesos.
Sinceramente, ¿quién estaría dispuesto a pagar tanta plata?
Un periodista desocupado podría aceder por menos, sin duda.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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