La premisa de esta serie es que en un pueblo donde todos son demasiado inteligentes, es necesaria una cuota de sentido común. Pero esto no puede obtenerse de otro súper inteligente, sino de una persona “normal”, pues en caso contrario todo podría salir muy mal.

Así es como un simple agente del FBI termina como cherif de este pueblo de súper dotados capaces de destruir el planeta con cada uno de sus inventos y experimentos, acompañado de su hija que pasa de ser una simple estudiante de secundaria a una mejor dotada gracias a la influencia del entorno, tratando de demostrar que la inteligencia no es exótica, sino común pero sub utilizada.

Personalmente lo he pasado espectacular en todos sus capítulos, que gozan de una estructura argumental tensa que crece dentro de cada capítulo y a lo largo de cada temporada (van tres) con el hilo conductor de la misma, cargada de humor y de situaciones disparatadas. Si la dieran en algún canal de cable de los que están disponibles en Chile, la volvería a ver una y otra vez.

Lamentablemente sólo los que tienen acceso al Sci-fi Channel y a Internet (sin subtítulos) podemos verla, por el momento. Y lo cierto es que se están perdiendo una excelente comedia pseudo tecnológica. Quedan avisados.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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