Bleach cuenta la historia de un joven quinceañero, Ichigo, de un típico liceo japonés, con amigos raros porque él es raro y una niña linda que está secretamente enamorada. Hasta aquí sigue el modelo clásico de toda serie japonesa para adolescentes.
Y por razones que la misma serie se preocupa de explicar llegando al capítulo 60, este joven puede ver fantasmas y percibe la llegada de unas criaturas, “hollows”, que comen las almas de los muertos y también de los vivos. Una shinigami (“soul ripper”) aparece en escena para luchar con la criatura y por razones que no voy a explicar para no ser latero, Ichigo recibe los poderes de la shinigami y se convierte en uno.
La cosa sigue así, Ichigo descubre que es poderoso, sus amigos raros y la niña bonita al parecer también tienen extraños poderes, la shinigami no logra recuperar su poder y llegado el capítulo 20, se da vuelta la tortilla. La shinigami es raptada y enjuiciada y castigada con pena de muerte. La razón se explica también en el capítulo 60. Aquí la serie se da vuelta sobre sí misma y lo único que queda es Ichigo y sus amigos con poderes que viajan a la “Soul society” a rescatar a la shinigami.

En el proceso Ichigo obtiene un nuevo poder, su alma se convierte en Hollow pero resiste, liberando la cualidad que lo hacía tan especial desde un principio. Su espada resulta ser una cosa viva con inteligencia que lo ayuda. Escala en poder rápidamente, se enfrenta a seres que están más allá de la imaginación y aún así les gana, porque a última hora saca poder de algua parte y se equipara con ellos, hasta superarlos.
La serie, entre el capítulo 21 y el 62, se vuelve un bodrio de poderes desconocidos y peleas con criaturas mega poderosoas, todo esto acompañado de relleno irrelevante, para culminar con un Ichigo tan poderoso que se equipara al más pulento de sus adversarios, y que a la hora de la verdad es poseído por el Hollow, que usa sus poderes de manera más eficiente. Cada nuevo personaje tiene un poder más fascinante y truculento, las peleas de uno contra uno se suceden paralelamente. A ratos vemos que en el mundo real todo sigue andando y que los que quedaron atrás se las ingenian para avanzar.
Los que al principio eran sus adversarios, resulta que están de su parte y los que creíamos que eran los buenos, al final resultan ser los más malos de todos. La historia se revuelca para explicar por qué Ichigo recibe este poder shinigami en primer lugar, en un plan maligno que por poco y falla. Y toda la parafernalia de adolescente escolar se va por el excusado.
Es una mezcla entre Dragon Ball con Naruto. El camino del héroe plagado de deus ex machinas. Entretiene pero al poco andar se vuelve una serie hostigosa.
Luego en el capítulo 64 todo vuelve a la normalidad, aunque para Ichigo y sus amigos freaks nada puede ser normal nunca más. Por ende, nuevos adversarios, más poderosos que los anteriores, aparecerán en su vida. Y siempre quedará el fantasma de ese enemigo que nunca pudo derrotar.
NO LA RECOMIENDO. Si alguien está aburrido y quiere ver un animé que va por los doscientos capítulos, porque eso quiere decir que no debe ser tan malo, pues mejor que regresen al Dragon Ball original y su búsqueda de las esferas del dragón. Bleach no vale la pena.

“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

Anuncios