Jugando a la teoría de la Conspiración, junto dos más dos y de pronto todo tiene sentido.

México es un problema de seguridad para EE.UU. con su narcotráfico y corrupción. Por su parte EE.UU. está tan mal económicamente que da la impresión que no podrá repuntar. Y oh coincidencia, aparece una nueva mutación de una influenza sin cura en México.

Me recuerda las uvas envenenadas con cianuro. La CIA metió su garra allí y no me extrañaría que lo hiciera ahora.

Pongamos las cosas en perspectiva:

  • México está aquejado por una pandemia mortal, que podría ser manejable a nivel global gracias a la alerta temprana, ahora ya estamos todos preocupados y sería improbable que la dicha influenza ataque a nivel mundial. Los carteles de la droga se guardan puertas adentro, ya no hay tanta producción porque no hay venta.
  • EE.UU. cierra sus fronteras y eleva los niveles de seguridad en todo ámbito. La posibilidad de que entren drogas desde México disminuye. La misma imagen se repite en todo el mundo.
  • México como la fuente de la enfermedad queda aislado. Todo viajero proveniente de ese país en las últimas semanas queda fichado como sospechoso y bajo vigilancia.
  • La población, todavía sin entrar en pánico, aumenta su consumo de productos básicos ante la posibilidad que se decrete una cuarentena. Todo el mundo entra en estado de letargo productivo. Nuevos recursos son inyectados para hacer frente a la pandemia que se nos viene. EE.UU. eleva plegarias y el cielo envía antivirales, cortesía de las farmacéuticas. La población modera su consumo, el mundo vive bañado de sudor, aterrado.

Según esta idea, si nos ponemos extremadamente paranoicos, podríamos suponer que así como Bush autorizó el ataque a sus propias torres gemelas, también podría haber dejado una pequeña bomba de tiempo para salvar al país de la amenaza narco y de paso cerrar definitivamente la frontera con ese cochino país vecino. ¿Qué mejor que una enfermedad mortal? En el peor de los casos, el país perdería algunas vidas de ciudadanos, un sacrificio menor por el bien de la nación. Tienen los antivirales necesarios y la logística para sobrevivir a una pandemia. Y nadie podría culparles, las pruebas ya deben ser cenizas.

Y así, de milagro, su economía se vería reforzada bajo el paradigma del cierre de las fronteras y el vuelco hacia adentro. Obama sube al nivel de semidios y todos nosotros quedamos con miedo a que alguien nos estornude demasiado cerca.

Es sólo una teoría. Señores de la CIA, no es necesario que vengan a dirpararme en la nuca mientras duermo.

“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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