Este post está desactualizado. Si quiere acceder a lo último en teoría y software acerca del proceso de escribir, aceda a mi post acerca de CeltX y Pautas para Escribir una Novela.

Poner acción al guión es un trabajo complejo. No quiero desmotivar a nadie, pero lograr que los personajes se muevan y hagan cosas, que piensen, que sean entendibles para el lector sin que sobreactúen ni dejen espacios que de ser llenados con la imaginación del que nos lee puedan llevar a equivocaciones en la trama… pues es trabajo duro.

Veámoslo en la práctica.

GUIÓN: “Juan sale de casa pensando en la mujer que ama. Se encuentra con ella, pero la ignora”.

Dar vida a esa pequeña declaración de intenciones en nuestro guión es el primer paso. En periodismo existen seis preguntas básicas que toda noticia debe responder en el primer párrafo y que nos pueden servir para dar cuerpo al borrador, aunque no es necesario que todas ellas quepan en el mismo primer párrafo, ni que sean respondidas de manera directa: qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué.

La mejor manera de redactar este borrador es poniendo todo lo que nos parece necesario, organizando la trama, sin preocuparnos de detalles.

BORRADOR: “En esa mañana fría de invierno, Juan salió de su casa preparado para la lluvia. Es un día como cualquier otro, pensó. Toda la semana fue igual de fría.
Es en días como ése cuando se siente más solo y es en momentos de soledad como éste cuando piensa en ella.
Esa mañana fría imaginó que se la encontraba en la calle, abrigada como él con su paraguas en la mano, caminando rumbo al paradero de buses para ir a su trabajo. Ambos solían tomar la misma locomoción, así es como la conoció y así es como cayó enamorado de ella, aún sin saber su nombre.
Tal vez fue su deseo de encontrarla el que obró por él, atrayendo átomos de una galaxia lejana para dar forma a su llamado, moviendo los hilos del destino. Pues ahí estaba ella, esperando el bus. Juan se quedó helado, aún soñando despierto, viéndola desde lejos, casi oculto detrás de un árbol. Hoy le hablaré, pensó y la idea le llenó el pecho de un calor abrumador. Hoy le preguntaré su nombre y conversaremos durante todo el trayecto.
El bus se detuvo en el paradero, ella subió y Juan se quedó detrás de su árbol, soñando que ella lo llamaba para subir.
Quizá sólo tenía derecho para un deseo ese día, porque el bus se fue con ella en él y Juan, afiebrado de amor, se quedó de pie a pocos metros del paradero, imaginando que ella hacía que el conductor se detuviera. Pero no ocurrió”.

Acabamos de establecer que Juan es un soñador de esos que sólo sueñan y nunca actúan. Pobre tipo. También que desconoce el nombre de la mujer que ama, algo muy común en los adolescentes. Ella, la mujer que ama, toma el mismo bus que él todas las mañanas para ir al trabajo, pero sin más datos acerca de su edad ni el tipo de trabajo, si vive sola o no, no podemos iluminar más ese camino. Ni siquiera sabemos qué edad tiene él, aunque ya concluimos que tiene la mentalidad de un adolescente enamoradizo. No sabemos nada más de él. Si éste es el comienzo de un cuento, pues estamos cortos de información.

PRIMERA EDICIÓN: “Juan sale de la casa de sus padres cargando su bolso con cuadernos y fotocopias, muy abrigado, protegido por un impermeable negro que perteneció a su abuelo, algo gastado pero efectivo a la hora de evitar que la lluvia moje su enfermiza anatomía.
Es un día como cualquier otro, piensa intentando darse ánimo. Toda la semana fue igual de fría, con lluvias intermitentes y temperaturas que no superaron los trece grados celcius. Y pese a que los salones de su universidad tienen calefacción, el frío siempre encuentra la forma de colarse desde sus piernas y hacerlo estornudar.
Es en días como ése cuando se siente más solo. Sus amigos en la universidad viven preocupados de las notas y los estudios, como debe ser, cuando el frío no da ánimos para salir y divertirse. Juan extraña las tardes sentado en el bar de la esquina, conversando de la vida acompañado de una cerveza. Ahora cuando se reúnen en torno a un café, sólo saben hablar de calificaciones y estrategias para copiar en las pruebas. Es deprimente.
Y es en momentos de soledad como estos cuando Juan inevitablemente sueña con Ella.
Esta mañana fría que amenaza con un gran aguacero, imagina que se la encuentra en el paradero del bus, como ocurre todas las mañanas desde principio de año, vestida con su pantalón azul marino y chaqueta ajustada a la cintura. Dios, como le gusta ese uniforme. Si al menos supiera donde trabaja, iría gustoso hasta allá para encontrársela a la hora de almuerzo, una simple casualidad que diera pie a una conversación del tipo “te reconozco”.
Ambos toman la misma locomoción, así es como la conoció, hermosa, maquillada apenas pues su belleza natural no necesita mayores adornos, caminando por el pasillo del bus para sentarse detrás del conductor junto a la ventana, con pisadas suaves que la transportan como a un ángel entre las nubes. Así es como cayó enamorado de ella, la mujer más hermosa que camina por esta tierra, sin nombre, sin edad. Juan siempre baja en el paradero de la universidad y ella sigue en el bus, mirando por la ventana hacia la otra vereda, ignorando su existencia.
Y como todas las mañanas, ahí está Ella, de pie en el paradero de buses, esta vez cubierta con un impermeable blanco anudado a la cintura, destacando su busto generoso y las caderas de redondez sublime. Su melena negra reluciendo incluso en el escaso brillo gris de los amaneceres invernales.
Juan se queda helado, aún soñando despierto, mirándola desde lejos, casi oculto detrás de un árbol.
Hoy le hablaré, piensa y la idea le llena el pecho de un calor abrumador. Hoy le preguntaré su nombre y conversaremos durante todo el trayecto, sabré donde trabaja, reiremos juntos. Me sentaré junto a ella y hablaremos del barrio, de los estudios, de su trabajo. Sabré que vive con sus padres, que está soltera, que se siente sola como yo, que tenemos todo en común. Entonces la invitaré a tomar un café, seremos amigos, más que amigos. La invitaré a bailar apenas el clima mejore. Será una noche perfecta. Entonces la besaré..
El bus se detiene en el paradero, Ella sube y Juan se queda detrás de su árbol protector, soñando con esos labios cálidos con sabor a frambuesas.
Oye un relámpago lejano que lo regresa a la realidad. El bus se va con Ella, la ve caminando por el pasillo y sentarse detrás del conductor, mirando por la ventana hacia la vereda de en frente, mientras él afiebrado de amor, deja caer su bolso, elevando los brazos en un gesto de protesta silente, imaginando que Ella hace que el conductor se detenga para que se siente a su lado.
El bus se aleja dando tumbos por la avenida llena de grietas y Juan, cabizbajo, recoge su bolso y regresa a su casa arrastrando los pies, sintiéndose enfermo. Su madre le preparará una sopa, le encanta la sopa”.

La historia ya agarró forma. Me tomé la libertad de unificar el tiempo verbal, ubicando la acción en el presente. Me es más cómodo así, pero no es una regla segura.
También agregué contexto, modifiqué aquello que me parecía de más, como el asunto del deseo del personaje. De dí cuerpo, ideas. Ahondé en su patetismo soñador. Lo ubiqué en el grupo de los estudiantes universitarios, vive con sus padres, tiene amigos, tal vez es pobre (arrojé algunas luces en este sentido, el impermeable gastado de su abuelo, las calles agrietadas en un barrio descuidado). Podría ahondar más, por ejemplo en los árboles, el canto de las aves, las hojas en el suelo, las casas en su entorno, etc. Pero tanta información podría quitar la posibilidad al lector de imaginar el ambiente de acuerdo a su propia experiencia. Debo decidir si es eso lo que quiero y de qué manera afecta al desarrollo futuro de la historia.

Ésta fue sólo una escena. En estricto rigor es un cuento, pero dentro de una obra más gruesa podría formar parte de toda una serie de escenas posteriores que ahonden en ese terrible patetismo soñador, la casa de sus padres, la sopa, el día que se atreve a hablarle (que posiblemente no concluya como él lo soñó), el día que decide seguirla a su trabajo, el día que descubre que ella no está sola, que tiene novio, o que Ella es una bruja recién salida del infierno.

Dependerá de mi guión. ¿Final feliz? ¿Para quién? ¿Qué quiero demostrar?

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