Este post está desactualizado. Si quiere acceder a lo último en teoría y software acerca del proceso de escribir, aceda a mi post acerca de CeltX y Pautas para Escribir una Novela.

Tenemos una idea, poco tiempo y un resumen de nuestra historia, con personajes definidos e interacciones claras.

¡Pues vamos a escribir… EL GUIÓN!

Ya planificamos suficiente, de hecho estamos a un paso de convertir nuestra historia en un cúmulo de complejidades que son imposibles de llevar al papel. ¡Tranquilidad ante todo! Liberemos a la historia de todo aquello que sobra, éste es el ejercicio más difícil, decidir qué tendrá más importancia, qué menos, qué no irá.

Y con el Resumen en mano, pongámonos ante un procesador de texto a escribir. Para esto recomiendo el Q10, ya que trabajaremos en un primer borrador del guión, no necesita que nos preocupemos de formatos. Incluso el notepad sirve.

¿Podemos dividir nuestra historia en capítulos? Cada capítulo es una pieza completa de la historia, tiene un inicio, desarrollo y final propio, sin ser autoconcluyente. En ellos se desarrollan los personajes y la historia, se plantean los conflictos y cómo ellos mueven el desarrollo de la trama.

El modelo clásico de división de una obra es Introducción, Desarrollo y Conclusión. Pero como muchos ya se habrán dado cuenta, los libros no suelen estar divididos en sólo tres capítulos.

El caso práctico más conocido es El Señor de los Anillos, que está dividido en Tres Libros que juegan el papel de introducción, desarrollo y conclusión. Cada uno de estos libros está dividido en capítulos que desarrollan la historia de determinados personajes y al terminar “quedan en continuación”. Y cada capítulo está dividido en escenas, que se pueden representar como escenas de diálogo, de acción, de tránsito, interludios… y en cada una de ellas tenemos información importante que aporta a la trama general del libro.

Entonces dividamos nuestra historia en capítulos. Si nos equivocamos en la distribución, podemos agregar o quitar capítulos, fusionarlos, dividirlos. Todavía no escribimos la obra asíq ue no perdemos nada en hacerlo.

Por ejemplo:

Capítulo 1, presentación del conflicto principal y de los personajes, culmina con un hecho de sangre que une a los personajes en torno a él.
Capítulo 2, interacción entre personajes, cómo opera la justicia, el protagonista se mete de cabeza en el problema y es inculpado por el delito, culmina con su escape, ayudado por otro de los personajes.
Capítulo 3, la ayuda no fue gratis, el personaje principal se da cuenta que se trata de una trampa más compleja y él es el chivo expiatorio perfecto, culmina con él desvelando el misterio, pero imposibilitado de demostrar que es inocente, y escapa definitivamente dejando atrás a la mujer que ama, etc…

Con los capítulos definidos, vamos desarrollando las escenas.

Capítulo 1
Escena 1 – Personaje principal presencia un robo, reconoce al ladrón como su vecino.
Escena 2 – Personaje llega a su casa y pregunta en un quiosco acerca de este ladrón. Esto despierta sospechas, pues este ladrón es un conocido narcotraficante.
Escena 3 – Personaje hace tal o cual estupidez, se pone en evidencia ante los hampones que viven en su barrio.
Escena 4 – En una fiesta de cumpleaños, Personaje incursiona sexualmente con una desconocida. Se retira humillado.
Escena 5 – La desconocida es encontrada muerta, Personaje es el principal sospechoso.

Etcétera…

Ya pusimos piernas a nuestro proyecto. Podemos leer el guión, las escenas de cada capítulo, de corrido y detectar baches. En cada escena podemos agregar notas, cómo van vestidos los personajes, cuál es el clima, qué hora del día, locaciones, definiciones, etc. Podemos agregar escenas, quitarlas, fusionarlas. Somos Dios en nuestro texto. ¿No lo había dicho ya? Y de nosotros depende el resultado.

Ésta es nuestra estructura argumental. La Sinopsis, el resumen, el objetivo de la obra, la descripción de los personajes y el guión dividido en capítulos y escenas. Casi podemos visualizar cómo se desarrollan los acontecimientos.

Otra forma de hacer esto es describir todas las escenas y después dividirlas en capítulos. De hecho así es más fácil.

Falta muy poco para que nos pongamos a escribir la obra. Muy poco.

IMPORTANTE: mientras vayan escribiendo en su procesador de texto favorito, guarden. Y después de un largo día de trabajo literario satisfactorio, guarden y respalden. Aún no se ha escrito mucho como para dar todo por perdido en caso de un ataque de virus o la muerte del computador, pero créanme, ocurre con demasiada frecuencia.

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