Este post está desactualizado. Si quiere acceder a lo último en teoría y software acerca del proceso de escribir, aceda a mi post acerca de CeltX y Pautas para Escribir una Novela.

Esto es de perogrullo, pero al mismo tiempo es uno de los temas que hacen la diferencia entre un escritor(a) que termina su novela y puede comenzar el proceso de publicarla, de uno que nunca la termina y/o se aburre y comienza una nueva.

Para escribir hay que tener tiempo y si no se tiene, hay que hacérselo.

Un amigo me explicó su teoría del 3 veces 8, su utopía de vida organizada. En esta teoría, una persona ocupa ocho horas para descansar (dormir), ocho horas para trabajar y ocho horas para divertirse. ¡Increíble, suma 24 horas!

La vida nunca es tan simple, pero si nos acotamos a este modelo, mi recomendación es no robarle horas al sueño. Entonces quedan 16 horas, de las cuales 8 deberían estar destinadas al trabajo. Lamentablemente las horas de ocio se pierden en viajes, esperas, trámites, romances, comida, etc. Por lo mismo las fabulosas horas de ocio diario pueden considerarse casi nulas, a lo más podríamos rescatar una hora para escribir.

Mi solución, debo admitir, fue hacer trampa. Durante mis horas de trabajo dedicaba al menos una hora (de corrido o saltada) a escribir. Para eso usaba el Google Docs, escribía, avanzaba, editaba… y así podía avanzar sin quedar en evidencia.

Y están los fines de semana. Es difícil ocupar un día íntegro del fin de semana solamente a escribir. Las excepciones son las personas solteras, alejadas de sus familias y con pocos amigos. Y aunque yo no soy de ese grupo, desde que me mudé lejos de la casa de mis padres pude hacer uso del sábado sólo para mí, al menos hasta que me casé.

Recuerdo que durante la época de colegio tenía todo el tiempo del mundo para escribir, incluso las clases donde no ponía mucha atención. En la universidad ocupaba los recreos y prácticamente todo el tiempo que pasaba frente al computador, porque no tenía Internet en casa. Y paulatinamente ese tiempo exclusivo ha ido reduciéndose al mínimo.

En resumen, es muy difícil hacerse el tiempo para escribir, a no ser que el trabajo de uno sea exactamente eso. Se puede tener un promedio de una a dos horas diarias para la planificación, edición y redacción, totalmente posible. A la semana son entre siete y catorce horas, y al mes entre 28 y 56 horas. ¡Wow! Eso es bastante tiempo, que bien utilizado puede dar muchos frutos.

Supongamos que un(a) escritor(a) con algo de pericia, es capaz de escribir quinientas palabras definitivas por hora. Es un cálculo conservador. En un mes podría lograr entre 14 mil y 28 mil palabras. Eso se cataloga entre cuento largo y novela corta.

Imaginen lo que se puede lograr con un régimen de dos horas diarias efectivas durante dos meses y una excelente planificación previa.

¿Hay alguien aquí que trabaje así? ¿Como administran su tiempo?

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