Voy a escribir una historia acerca de mí. Uy, pero qué prometedor. Ya dejen de enviarme mails, pronto haré un sorteo para ver a quién elijo para publicar. Será una novela, probablemente en formato corto pero nunca se sabe lo que va a salir.

Será una autobiografía ficcionada, yes, el universo puede colapsar ahora mismo. Será la reunión de todo lo bueno y todo lo malo que ocurrió durante la universidad, ambientado en el último año, el 2000. La parte de “ficción” estará dada por mi memoria, no recuerdo tan bien como quisiera los acontecimientos de ese año, sólo recuerdo algunas imágenes, algunos carretes con mis amigas, y demasiados dolores del corazón.

Reuniré a todas las personas que conozco, les cambiaré el nombre a algunas para no dejarlas en ridículo, juntaré a todas las mujeres que me gustaron en una sola, no hay para qué complicar tanto las cosas. Destacaré a mis amigos, ridiculizaré hasta el cansancio a los gilipollas. Haré del estereotipo mi arma más venenosa.

Haré temblar los cimientos de esta sociedad con mi sarcasmo, así se me pudran los ojos y la lengua con tanto voodoo en represalia. Divulgaré secretos que algun@s quisieran ver enterrados en tumbas de plomo. Te describiré tal cual eres, oh sí, a ti, ya es tiempo de que me pagues esa deuda, maldito, si no quieres ser protagonista de mi odio.

Escribiré de mí, maldición, de lo que pensaba, de lo que sufría, de lo que gozaba. Daré pinceladas de realidad usando mi masa encefálica como materia prima. Compondré una canción y le prenderé fuego cual poeta maldito, seis años de centrípeta monotonía comprimidos en uno solo, seis años, wow, desde el pendejo asustadizo que npo hablaba, hasta el editor de un faccimil ridículo que actuó en una obra de teatro con un papel ridículo y que caminaba descalzo por los pasillos de la universidad y se lavaba los pies en el baño, ridículo, que soñaba con ser un gran escritor, que se creía la raja porque escribió dos novelas (que con el tiempo demostraron ser bodrios), que le gustaba a algunas chicas pero nunca se enteró.

Escribiré del año en que supe que moriría. Seré mi juez, mi carcelero, expondré mis vísceras y las cubriré con sal. Seré el exorcista, bajaré las escaleras de espalda, dormiré amarrado a la cama.

Escribiré sin estructura, sin remilgos sintácticos, escribiré con los pies. Que salga todo, que no quede nada.

Y cuando termine leeré sin corregir, me quitaré las pelusas del ombligo y no esperaré nada de nadie.

Pero antes… debo terminar lo que estoy escribiendo ahora, corregir lo que escribí antes, continuar con lo que dejé de escribir. 2009 es el año en que reconstruyo mi pasado, para conmemorar los diez años de la escritura de mi epitafio.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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