Tenía muchas esperanzas, que se derrumbaron en el primer episodio y concluyeron con el último capítulo forzado, porque claramente no tenían audiencia suficiente para justificar lo que estaban cobrando por publicidad a sus avisadores.

Es la misma patraña que esperaba no ver: sugestiones a granel y manipulación descarada.

De partida a los pobres cabros les dijeron que tenían cosas (espirituosas) en común, que todos habían vivido situaciones (espirituosas), que algunos incluso tenían cualidades especiales para percibir el mundo paranormal. Y los chicos que efectivamente creen en esas cosas, estaban tan felices porque al fin alguien los tomaba en cuenta y les creía, que se dejaron llevar.

Luego los hicieron desnudarse. ¿WTF? El efecto en el espectador es inmediato, el morbo me tenía pegado a la pantalla por si se veía una teta, pero eso no ocurrió. Lo que sí ocurrió y fue patético, ver como los participantes perdieron su aplomo y quedaron totalmente vulnerables, mientras Carlos Pinto les hablaba y hablaba y hablaba (espirituosamente), mientras los chicos en el proceso de empelotarse eran interrogados. Una jugada magistral, para un propagandista experto (y bien asesorado).

Y lo que vino después, entre que cambiaba el canal para ver Shrek, fue el fin de mi sueño por ver un verdadero reality asustador. Trajeron a una pareja de espiritistas para leer las vidas pasadas de los chicos, qué sé yo. Cambié de canal y no vi más.

La decepsión fue demasiado grande. Efectivamente tenía esperanzas, luego de ver el mamarracho de programa espiritista de Megavisión, hubiera esperado cualquier cosa cien veces mejor… y me encontré con más d elo mismo.

Luego me enteré que hacían jugar a los cabros con la ouija. Eso no se hace, viejo, eso no se hace. El ritmo del reality en sí fue nefasto, leeento, lleno de cagüines, los Protagonistas de la Fama una y otra vez, sólo que ahora con los participantes asustados.

¿Quién se caga de miedo en un lugar embrujado, si tienes a todos tus compañeros de aventura durmiendo a pocos metros? Así como la sugestión fue grande, la sensación de estar seguros también. Así nunca se iban a asustar lo suficiente.

Insisto, lo que tienen que hacer es poner a un grupo de cinco personas en una casa verdaderamente embrujada y que aguanten siete días (con sus noches), todo cableado con cámaras y micrófonos y sin efectos especiales ni sonoros. El/la que salga de la casa, pierde. Cada uno debe dormir en una pieza separada del resto apenas se esconda el sol. Estarán desconectados del mundo, sin teléfono, sin televisor ni radio ni internet. Sería interesante grabarlo en invierno, hará frío y las noches serán más largas. El objetivo, aguantar, obvio, pero también obtener evidencia del espectro, por lo que los participantes deberán recibir entrenamiento básico. Durante el día grabarán voces, revisarán videos. Y por ningún motivo serán profesionales, sino personas comúnes y corrientes, ojalá asustadizas, elegidas de un universo desconocido. Por favor, no hagan concursos públicos para elegirlos. El premio, ¿tres millones a repartir entre los sobrevivientes que aguanten? La gracia es que entre ellos se sugestionarán mutuamente para que los demás se vayan.

Putas que tengo buenas ideas.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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