Soy un fan del show “Ghost Hunters”, debo partir por ahí. Los que lo han visto y están acostumbrados a las cuñas de los creadores cada cierto tiempo para explicar tal o cual fenómeno, entenderán por qué estoy tan frustrado con esta mala copia made in Chile, patética, de figuras televisivas enfrentadas a la nada.

La culpa no es de los invitados de farándula, que acuden a esa casa embrujada donde supuestamente han ocurrido tantas cosas terribles. Cualquier persona, hasta el mejor cazador de fantasmas, podría pegarse un salto con un ruidito o salir corriendo ante una sombra si le cuentan una historia atroz, acompañada de “aquí penan”.

Por lo mismo, la falta de seriedad del programa “Ellos”, que es claramente una respuesta apurada y poco plausible a la inminente llegada del reality de Carlos Pinto, lo convierte sin esfuerzo en un bodrio a la altura de SQP, donde lo único que importa es la cara de espanto del personaje y las repercusiones mediáticas de cada programa. Y por ende, la audiencia y el precio de la tanda publicitaria.

¡Por favor! Verle la cara a Dueñas cagado de miedo, diciendo “este lugar está muy cargado” por varios minutos y con una banda sonora que invoca sentimientos de aprehensión en el espectador, es una absurda pérdida de tiempo. El programa no tiene sustancia, los participantes están sugestionados al extremo que sufren ataques de pánico incluso antes de entrar al lugar embrujado. Si es que realmente penan allí, el espectador no se entera. Sólo sabemos que el lugar es terrorífico, más las historias que la producción del programa cuenta. El subconsciente de los participantes hace el resto.

¿Por qué no hay un equipo de la misma producción del programa investigando la veracidad del embrujo? Un termómetro láser para buscar puntos fríos, un detector de campos electromagnéticos y una grabadora digital, para determinar si se trata de un fenómeno real o es simplemente un problema de la instalación eléctrica, o un fraude.

Vamos por parte. Para los que no han visto a los “Ghost Hunters”, el párrafo anterior puede no tener ningún sentido. Procedo a explicar cada ítem.

Los Puntos Fríos son fenómenos asociados a la presencia de entidades no corpóreas. Esto no significa que la casa esté “embrujada”, sino que simplemente hay algo que no podemos ver y que extrae energía de su alrededor para sustentarse, causando un descenso de la temperatura. Estos puntos fríos se sienten físicamente al toparse con ellos, pero un termómetro láser u otro aparato que mida la temperatura del lugar es una buena herramienta para dejar constancia de que ese fenómeno sí ocurre. Y si el punto frío se mueve, pues enhorabuena, se trata de un fenómeno más plausible aún.

El mismo fenómeno que hace que una “entidad” absorba energía de su entorno, causa variaciones en los campos electromagnéticos. Un aparato que mida estas variaciones, de los mismos que ocupan los ingenieros eléctricos para analizar la seguridad de una instalación eléctrica, sirve para detectar y dejar constancia del fenómeno. En ciertas oportunidades un campo electromagnético poderoso, causado por una instalación defectuosa del cableado de una casa, puede producir efectos en el organismo humano, desorientación, paranoia, incluso alucinaciones.

Y aunque usted no lo crea, las entidades hablan. Su diálogo es tan tenue o está en un rango tan extraño para el oído humano, que no somos capaces de oír nada de lo que dicen (salvo tenebrosas excepciones). Con una grabadora digital, simple, se puede grabar el silencio de una habitación donde hay puntos fríos y campos electromagnéticos fluctuantes. Se hacen preguntas, nombre, edad, qué hace allí, qué desea, etc. Luego esa grabación se pasa al computador y con un software de edición de audio (por ejemplo, Audacity), se escucha poniendo especial atención a los espacios silenciosos que hay entre preguntas. Si somos afortunados, tendremos una respuesta audible.

Mediante estas tres herramientas, más una grabadora de video que registre todo el proceso, se puede hacer un análisis serio de un lugar que se asegura está embrujado y se puede determinar si es que se trata de un embrujo pasivo o agresivo, si las entidades son inteligentes o simplemente están repitiendo un momento de su historia y que quedó grabado en los muros.

En el caso de las casas donde hay entidades mala onda, se puede buscar la historia del lugar e intentar que las entidades se vayan, pero más no se puede hacer. Si es una entidad repetitiva o pasiva, pues hay que vivir con ella nomás. No es una amenaza para la gente que allí vive.

En conclusión, aunque ya lo dije anteriormente: el programa “Ellos” es un pésimo ejemplo de programa de farándula con estrés inducido y efectos de sonido. Que el lugar esté embrujado o no, es tema secundario e irrelevante, aunque sea éste precisamente el motivo por el que la gente comienza a verlo en primer lugar. Luego se transforma en un show de risas y reacciones ridículas a la sugestión inducida.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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