Aprovechando mis nuevos “conocimientos literarios” y que los estoy poniendo en práctica diariamente desde hace meses (dícese desde enero de 2008), entré a algunos foros para lectores, donde también pontifican los escritores. Y allí metí mi cuchara ecléctica.

Mi proceso de redacción fue muy caótico hasta hace poco tiempo (par de años). Tenía una idea vaga, con el final puesto en una vitrina y me sentaba a llenar el vacío que había en el medio. En ese proceso inventaba todo lo demás, personajes, historias, subtramas, conflictos, contextos, etc.
Gracias a eso NUNCA escribí una novela que me hiciera sentir satisfecho del resultado.
En 2007 me propuse estudiar el tema. Conseguí textos varios de “cómo escribir una novela”, me enfoqué en el proceso previo a la producción misma de la novela y desde entonces así es como lo hago:

1) GUIÓN. Con la idea en mente, establezco tramas y subtramas, personajes principales (tridimencionales) y secundarios (unidimensionales), conflicto principal y conflictos secundarios, contexto medioambiental e histórico.

2) ORGANIZO. Subdivido en capítulos, donde cada capítulo tiene un objetivo dentro de la trama y luego subdivido los capítulos en escenas, donde cada escena es una pieza clave del relato. Si no aporta al relato, como complemento del conflicto que mueve a un personaje o a la historia misma, es mejor eliminarlo del relato.

3) ME INSTRUYO. Leo y veo todo lo que me pueda servir para caracterizar mejor a mis personajes y ambiente, visito lugares y tomo notas y fotos, incluso leo obras similares o destacadas para “inspirarme” en el estilo de redacción.

4) ESCRIBO. Ya que estoy satisfecho con el guión, con los personajes sus conflictos, con la historia en sí… Me siento a escribir las escenas de manera lineal, al menos una por día. Y cuando no estoy escribiendo, visualizo las escenas como en una película, las relato en mi mente una y otra vez. Así cuando llego al computador, escribirla es pan comido.

Problema que aún persiste: Cuando escribo, agrego algún detalle o me doy cuenta que falta algo importante que no estaba definido en el Guión. Esto me obliga a retroceder, agregar o quitar, reescribir. En resumen, perder tiempo valioso.
La solución es tener muy claro el guión de la historia y por ningún motivo desviarse mientras no se haya escrito “FIN”.

5) CORRIJO. Una vez terminado el arduo proceso de escritura, tomo el texto en bruto y lo someto a inspección con guión en mano, escena por escena, usando los capítulos como un todo. ¿Cumple los objetivos propuestos? ¿Falta algo o sobra algo? Se abre una pregunta que no tiene respuesta (cabos sueltos)?.
Cuando el capítulo 1 está OK, paso al capítulo 2.
Y antes de sentir que estoy terminando el trabajo propuesto, leo en voz alta, me ocupo del ritmo y la sonoridad.

6) PRUEBO. Imprimo unas copias del trabajo en su estadio final (primer manuscrito) y luego de inscribirlo en el registro de propiedad intelectual, lo pongo a prueba de lectura entre amistades y familia que tengan una comprensión de lectura sobresaliente (no sirve cualquier mortal). Este proceso puede tomar MESES!!! hay que ponerse a leer cualquier cosa para limpiar el organismo, antes de comenzar con el siguiente proyecto.
(Estoy en este punto con una novela corta que escribí el verano pasado).

Lo que debe ocurrir a continuación, es que me olvide parcialmente de lo que escribí. Así llegado el día que tenga todos los manuscritos de regreso, con comentarios, los pueda leer uno a uno y redescubrir la historia, encontrar fallas donde antes no las veía, etc. Quizá entonces tenga un segundo manuscrito que sea satisfactorio, para enviar a algún concurso como los que están ACÁ.

Yo también he escrito varias novelas, todas guardadas en un cajón a la espera de la última inspiración o de ganar algún premiecillo, con la esperanza de recibir alguna oferta seria de una editorial.
(Ya, si soñar es gratis ^_^)
Personalmente no podría compartirlas mientras las escribo. En algunos casos están como primer borrador y al aguaite de los comentarios de mis editores amigos/familia. Cuando pasen esta prueba de fuego, podría soltar el capítulo 1 para ver qué pasa con los lectores, qué sienten.
Lo que sí puedo hacer es tararear acerca del método utilizado a la hora de ponerse a escribir. Personalmente me gusta tener todo armado y ordenado y definido antes de escribir el “había una vez”. Postié el proceso en otro hilo cercano.
Un abrazo, ¡no dejes de escribir!

Yeah, si escribo una novela es para que alguien la lea, alguna vez.

El tema es que las editoriales (serias) no publican cualquier cosa. Se preocupan que su producto venda y si el autor tiene una muy buena novela pero está mal escrita (partiendo por los errores gramaticales), quizá consideren que no vale la pena gastarse con ella.

El asunto de “ganar dinero” en secundario, al menos para mí. Mi plan es ojalá ganar o salir airoso en algún concurso literario, y coleccionar esos galardones, enarbolarlos ante los editores, hacerme notar… y tal vez en un futuro lejano alguna editorial se interese por mi obra.

¿Vivir de lo que escribo? Es una utopía, nunca ha sido una opción. Publicar (vía concurso o editorial) es la meta. Y para eso hay que escribir bien y tener ideas buenas y “rentables”.

Si todo eso coincide con que me gusta escribir y soy capaz de trabajar mis ideas para adecuarlas al escenario planteado, no veo imposible llegar a la meta.

¡Hay que ser optimista, matuastos!

Antes también pensaba que sólo podía aspirar a escribir para mis amigos y familia (y que al final ni ellos lo leerían), totalmente resignado a ser un autor fracasado toda mi vida.

Pero opté por “profesionalizar” el asunto, estudiar el tema, perfeccionarme y considerarlo como un trabajo serio, con miras a que algún día podría ser rentable. Pero siempre con los pies en la tierra, hay que ser realista porque en Chile al menos, eso de las trincheras literarias es cierto.

El tema de la estadística es muy simple, más cercano a una ecuación de probabilidades: si tienes un escritor que escribe bien, que además tiene una buena idea literaria (que alguien pague por leerla) que es bien llevada a cabo y que BUSCA donde publicar su obra (en solitario o mediante alguna agencia), es altamente probable que pueda publicar su obra.

Lo que quiero decir con esto es que el escritor que no ha publicado su novela (me incluyo) es por una o más razones: no escribe bien en formato novela, su historia no vendería o no ha buscado suficiente donde publicar. Y en mi caso personal, hasta que no logre poner una novela en la vitrina de una librería, seguiré considerándome en todas las categorías.

Y como sí soy optimista y además escribo por agrado (y placer) puedo seguir intentándolo y perfeccionándome ad nauseam. Es una decisión tomada y llevada a cabo todos los días.

No soy un escritor profesional (aún), ese título lo da la Industria, pero bien puedo responder a tu pregunta.

Durante mis 30 años de vida… descontemos los primeros 11 en que no me enteraba de nada, he visto y leído mucho, demasiado quizá. Soy cinéfilo, lector compulsivo y escritor aficionado desde hace años y en ese ver y leer de todo me he nutrido con imágenes y formas de mostrar y relatar los hechos que han quedado guardados en algún rincón de mi subconsciente.

Por eso a la hora de relatar una muerte, sea trágica, heroica, ridícula, sangrienta, violentísima, sospechosa… tengo las imágenes en mi cabeza y las edito y transformo para dar vida a lo que pretendo escribir.

Con los sentimientos de los protagonistas es lo mismo, no me quedo con mi limitada gama de reacciones ante situaciones normales y/o anormales, sino que las exploto, me nutro de los dramas y las comedias que he visto y vivido, pongo a mis personajes en una situación límite y, dependiendo de lo que quiera que ocurra a continuación, es como reaccionan. Aquí trato de ser convincente, donde una reacción tiene que tener sentido para ese personaje y su papel en la obra.

Con el sexo, ahí mezclo mi experiencia personal con todas esas lecturas educativas de la Playboy que todo escritor TIENE que leer alguna vez, esos relatos eróticos encienden hasta una momia. También pongo de mi cosecha, para algo tengo imaginación. Y como adulto responsable que soy, incluyo la dimensión valórica al relato si es que el personaje la tiene, y si no la tiene también incluyo esa falta de dimensión valórica.

A la hora que algo que escribo me da vergüenza o me autocensuro porque temo que alguien piense mal de mí, escenas gay o de violencia cotidiana o simples diálogos comprometedores… pues me miro desde afuera y me doy un par de patadas en el trasero. En esos casos me pongo al servicio de las vidas que no me tocó vivir y escribo con tranquilidad, porque no tengo nada que temer ni tengo que medirme con nadie en ninguna contienda moral.

Mi respuesta a esos cuestionamientos del tipo “cómo pudiste escribir esto?”, es simple: “es una ficción, cualquier parecido con la vida real es una simple coincidencia”.

Recuerdo algo que leí en uno de esos tantos manuales para escritores anglosajones que sólo aspiran a escribir best-sellers y que me quedó grabado, porque me pareció que tenía sentido. Lo reproduzco a continuación (con mis palabras):

Hay algo que se llama el “mundo real”, donde todo ocurre y sólo Dios sabe todo lo que se puede saber, desde lo más macro a lo más micro, subatómico incluso.

Dentro de este mundo real existe el ser humano u homo sapiens, que aspira a saber lo más posible de este mundo en el que le tocó vivir. Aquí ubicamos al autor, que dada su crianza, lugar y época en que le tocó vivir, ve y entiende el mundo real de una manera particular.

Y dentro de la mente del autor está el personaje u homo fictus, cuya característica principal es que es una concentración de elementos que lo hacen más simple que un ser humano real, le hacen tridimensional (dimensiones fisiológica, sociológica y psicológica) y todo lo que hace está guiado por el conflicto.

Un personaje sin conflicto puede considerarse “unidimensional” o de acompañamiento, es parte del mobiliario en la obra, nada más. Tiene una sola característica que lo describe íntegramente, ya sea codicioso, bondadoso, triste, alegre, servicial, cachondo, etc.

La principal característica del homo fictus (en general) es que vive al 200%, cuando no está pensando en su situación, está actuando en busca de solucionar (o agravar) el o los conflictos en los que está inmerso. Incluso cuando sueña, sus sueños tienen sentido dentro de la historia que se está contando.

Crear a un personaje tridimensional es una tarea ardua. En mi caso utilizo avatares, personas que conozco lo suficiente para saber cómo reaccionan, cómo gesticulan, cómo se mueven al caminar y los exagero, los sintetizo, por supuesto que les cambio el nombre y los ubico en el contexto de lo que estoy escribiendo. Con sus rostros en mente, sus expresiones y ademanes, se me hace realmente fácil dar vida a los personajes que encarnan. Luego el personaje cobra vida y ya no es la persona en que está inspirado.

Piensen en un personaje de alguna serie que les guste ver, una serie animada sería más fácil. La descripción a grandes rasgos del personaje principal no debería tomarles más de un párrafo. La descripción del conflicto principal de la serie, ídem. Los personajes secundarios (esos que aparecen en un capítulo y no se les vuelve a ver nunca más), ¿cómo son? Un párrafo para describirles a ellos y su conflicto particular.

Ahora intenten lo mismo con los personajes y conflictos de su novela.

No sé si da para diez mandamientos… a ver:

1) escribe aquel libro que pagarías por leer.
2) planifica todo antes de escribir, haz un guión.
3) somete tu guión a prueba (esto es algo que no he hecho pero que haré con la novela que tengo en mente) con personas de absoluta confianza y que sean lectores compulsivos, recomiendo que sean familiares sin ambición de escritor.
4) si el personaje/situación/escena/capítulo no aporta a la historia ni al conflicto, elimínalo.
5) dedica todo el tiempo que sea necesario a escribir el primer borrador, no corrijas hasta que esté terminado. Considera el borrador como la maqueta de la novela que será.
6) si la maqueta corregida no es como la esperabas: agrega alguna escena clave que corrija aquello que está mal, o quita aquella escena que entorpece el desarrollo de la historia, edita el resto en función de aquello que sobra y falta… o piensa seriamente en reescribirla, partiendo por el guión (y volvamos al punto Nº2)
7) cuando la maqueta sea satisfactoria, condiméntala, haz que sea el manuscrito definitivo.
8 ) ¡NO TE DESVÍES DEL GUIÓN!
9) No subestimes la capacidad de plagio de otros escritores. Mantén tus escritos en el más absoluto secreto.
10) ¡LEE! El que nunca lee, peor escribe.

Y dio para diez. Mish!


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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