Es una bendición no estar enterado de esas boludeces, en serio. No supe cuándo comenzó, de pronto ya había comenzado y ni me enteré. Jamás supe quién venía, hasta que al día siguiente en las noticias me topara con extensos bloques dedicados al circo romano.

[Aguanta Provoste, ya se va a terminar el Festival y cuando eso ocurra, te van a revisar las copias de los cheques girados por el Ministerio en estos años de robo descarado de la Concertación. Aguanta, ya te va a llegar y contigo van a caer varios peces gordos que se nutrieron de nuestros impuestos para sus campañas políticas. Es tiempo que dejes de armar cortinas de humo con lo de “yo dije primero” y “está todo solucionado”, que nadie te la cree. Ojalá no salgan con un chupacabras. Dios no permitirá ningún cataclismo mientas no se aclare este cagazo.]

Lo simpático del Festival, según mi subconsciente indigno, fue la “reina”, una excusa de los periodistas para agarrar una teta de ésas que no verían ni en pintura, las escort que participan cada año están fuera de vuestra liga, ¡papanatas! alcancé a ver el chapuzón de la niña, está bien buena, ojalá le lluevan hartas ofertas de pega, que sirva para algo tanto mostrar —y mover— el culo.

Lo único, lo verdaderamente único que me había sentado a esperar para ver de este Festival, con un vino tinto y tabla de quesos es a Nelly Furtado, pero cuando caché que iba a cantar… ya había cantado. Guapísima, una artista de lujo.

Aún así estoy feliz de haberlo perdido.

Recuerdo otros años cuando era un evento esperado —igual que la Teletón, juas!—, cuando nos sentábamos en familia a verlo, a reír con los chistes, a cantar con los artistas, a pelar el vestido de la animadora y toser ante el almidonado Vodanovic. Todo eso terminó con la mexicanización del evento, a manos de Megavisión. Después ya no volvió a ser el mismo.

¿Qué más se hace en los medios de comunicación de Chile que no estoy ni allí con ver? La venida del Papa, los discursos presidenciales de días feriados, la programación monótona y redundante de las elecciones, los concursos de belleza, etc.

O sea, cómo te explico que NO VEO TELE. Por ello me siento muy afortunado.

[Prefiero escuchar las noticias en la radio cada mañana, es más entretenido que perder horas del día sentado ante una pantalla hipnótica. Ya tuve demasiado de eso en mis 30 años]
“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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