Hice mi tarea: imaginé una historia y me llené de escalofríos y espasmos involuntarios. ¿Qué mejor?

Escribir horror —digámosle terror o suspenso, no hay mucha diferencia en el género, aunque sí en la semántica—, significa mantener al lector en tensión constante, con una historia de personajes verosímiles y complejos, en un contexto realista.

Ahí está el secreto: cercanía, identificación y suspenso constante y rápido, que nos lleven a un final inesperado. Mientras más cercano el contexto de la obra, más se identificarán los lectores con los personajes.

No es necesario ser grotesco no bizarro, ni siquiera gore (aunque el gore y lo bizarro siembre ayudan). Hay que hacer que el lector confunda lo ordinario con lo extraordinario en una constante sucesión de hechos en ascenso y no pueda dejar de leer.

Por favor, evitar la metafísica y la paja molida. Hacer que todo ocurra rápido, pero sin ser tacaño. Las descripciones deben ser explícitas pero sólo hasta el punto que el lector se arme la película en la cabeza, la imaginación del lector juega un papel fundamental.

JAMÁS bajar el ritmo ni caer en el juego de describir demasiado, ni ser predecible o echar toda la carne a la parrilla de entrada. Esto es dificilícimo.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

Anuncios