Lo más importante:

30 años: si won, cumplí 30, cambio de folio dicen las awelitas.
Lo celebramos en mi casa junto con la Katy que cumplía cerca de la misma fecha. Ahí fue que se conocieron con el Lucho. Jijiji…

Casa nueva: en enero nos enteramos que la casa de Puente Alto que mi padre arrendaba a un conocido iba a ser liberada. Y ya que yo andaba buscando dónde comprar una casa o departamento por el mismo barrio, oh coincidencia —juro que poco y nada sabía de esta casa—, me la ofrecieron en arriendo primero y para comprarla después.
Así fue que en abril me mudé. Con ayuda de mi Gaby compramos algunos muebles y el refrigerador. Instalé Internet y teléfono sin TV —indispensables para mi nueva como dueño de casa— y a vivir, carajo!
Ha sido un proceso lento de aprendizaje y de tomar medidas ante mis nuevas responsabilidades. Además que me hice cargo de Leoncio, perro desgraciado que ladra mucho y tiene a mi vecino con los nervios de punta.
Decidí deshacerme de las abejas, que son un cacho y todavía estoy tratando de deshacerme de ellas, pfff…
Lo más difícil ha sido el orden. Nunca fui un tipo ordenado, así que tomar conciencia de la losa sucia y la ropa que debía ser lavada, los objetos acumulados sobre la mesa o dejados en cualquier parte… ha sido un duro aprendizaje. Mi Gaby me pasa retando y con razón, pero cada vez menos.

Matrimonio: pos que me caso en febrero del 2008. Todo el segundo semestre de 2007 ha sido prepararme para ese día feliz que está tan cerca. Y no hallo la hora de estar casado y tener a mi Gaby todos los días conmigo.
Tremendo paso adelante.
No hay planificado ningún guajardito todavía, por lo menos no para 2008, así que no me pregunten para cuando la guagua. Que si siguen preguntando voy a decirles que hablen con el último que pregunto.

Leoncio: ya hablé de él. A pesar de sen un hinchapelotas y no aprender ni a palos, es un perro tierno y es más feliz y se porta mejor cuando estoy en la casa.
Como lo he tenido que dejar solo todos los días al irme al trabajo, pues… adquirió algunos hábitos muy desagradables.
Y el pelota todavía no entiende que morder a la gente no es una buena manera de demostrar afecto. Pero bueh, muerde tan despacio que ni me doy cuenta.

Universidad: terminé de apestarme de hacer clases, ya está asumido. Meyer ya no hará clases a los de quinto medio en la UNAB el 2008 así que además de quedarme sin ese pituto, tampoco existe la posibilidad de que me contraten como su reemplazante por dos razones: la primera pero no la más importante, que no tengo ningún Magíster, requisito indispensable para ser profe universitario —lo que me parece bien—, da lo mismo toda la experiencia que tengo en la materia; y la segunda es la campaña del Colegio de Periodista que llama a los jóvenes a no estudiar periodismo, porque el país está plagado de cesantes que estudiaron esta carrera.
Estoy totalmente de acuerdo. Los periodistas sin pega no están cesantes: sobran. Es una gran suerte que me haya especializado en Internet por mi cuenta, trabajando y aprendiendo constantemente para no quedarme en los laureles.

Trabajo: sigo en Medwave administrando la plataforma Moodle y haciendo seguimiento de participantes y dando soporte telefónico y por mail. Wena pega, estoy en mi salsa.
Luego de un año particularmente estresado, por fin tengo una ayudanta, la Marilyn, que me está liberando de la mayoría de las pegas que me tenían sin dar abasto.

Escribir: me puse las pilas para participar en el Premio TauZero 2007, pero a último minuto tuve un accidente muy huevón. Ya había terminado la novela corta y estaba a un día para enviarla, así que me quedé toda una noche trabajando sobre ella… y mejor no sigo, que me da rabia. Perdí todo ese trabajo.
Pero a partir de esa experiencia traumática, tomé una decisión y puse el primer capítulo de la novela en Internet para que alguien me la criticara. Y FUNCIONÓ!!!, recibí una verdadera pateadura.
Fue una experiencia excelente. Las críticas fueron espeluznantes, no porque la obra estuviera mala, sino porque tiene potencial pero adolece de errores que son típicos de los escritores principiantes.
Y yo que me creía la raja.
Así que me puse a estudiar, corregí la mayoría de mis errores de formato y estilo, puse más atención a los personajes y el contexto, aprendí a fuego eso que se llama la “Elipsis”, y puuuu… desde entonces no he parado de escribir. A Dios gracias, necesitaba esa ayuda.
Resucité varios textos que daba por perdidos, retoqué algunos, comencé otros, incluso estoy editando y aportando en un cuento de alguien más. Así de prendido estoy.
Y a diferencia de otros años, no me voy a comprometer con nada porque lo usual es que no cumpla.
Incluso estoy metiendo mano a los textos cuando estoy en la pega, robándole unos minutitos al trabajo cada vez que se me ocurre alguna idea que merece ser plasmada. Es una sacada de vuelta sin ocio. Y no influye en mi desempeño, al contrario. ^_^

Creo que no me olvido de nada. Si alguien olvidé u ofendí, que me disculpe pero todavía estoy medio cufifo por la fiestoca del Año Nuevo.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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