Mmmm… ¿cómo decirlo? Me gusta la ciencia ficción, pero la fantasía vende más.

El éxito comercial de cualquier libro, novela larga o corta, depende de lo que opine el lector cuando termine de leer. Y hay géneros literarios que venden más que otros, basta con ver las listas de los “más vendidos” en las librerías extranjeras y nacionales para hacerse una idea.

¿A qué viene toda esta perogrullada? A que un autor que busca no sólo desahogarse sino también ganar dinero, debería subscribirse a alguna tradición literaria rentable, conocer las reglas que rigen dicha tradición y trabajar en pro de ellas. A eso me refiero con el título de este post: hay que buscar el Nicho Literario.

Un nicho ganador hasta hace algunos años era el de los niños magos y los mundos fantásticos muy parecidos al nuestro. Otro es el de las conspiraciones a gran escala y de los investigadores que descubren y desenmascaran a los malos.

¿Qué hacer entonces? ¿Escribo la historia de niño mago chilote que debe desentrañar acertijos y librar batallas por sus seres queridos? ¿Escribo una donde descubro que la Concertación se roba la plata de nuestros impuestos y la derecha ampara la pedofilia?

Mi objetivo es hacer un best-seller… ¡Juas! ¿Cómo se logra eso?


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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