Hasta que se dieron cuenta. ¿Cómo es que demoraron tanto? ¿Por qué las universidades insisten en formar cesantes?

El cruel dinero. Las universidades privadas son un NEGOCIO, así que no sirve de nada criticarlas, ellas ponen la oferta, los longis desinformados la compran.

La campaña del Colegio de Periodistas, a la que adhiero, es la siguiente:

“No seas un periodista frustrado”

Este es el nombre de la campaña informativa lanzada por el Colegio de Periodistas destinada a jóvenes postulantes a la universidad y sus familias, con el objetivo que la decisión sobre el futuro profesional esté tomada sobre la base de datos concretos.
Fuente: Colegio de Periodistas.

El Colegio de Periodistas de Chile presentó a la opinión pública la campaña “No seas un periodista frustrado”, la cual se difundirá a través de inserciones en prensa escrita y avisos radiales.

La iniciativa está destinada a informar a los jóvenes que a contar del 21 de diciembre postularán a las universidades chilenas y a sus familias y tiene por objetivo entregar información oficial sobre la enseñanza del periodismo y su campo laboral.

Según datos oficiales recogidos por el Colegio de Periodistas, en la actualidad ya existen en Chile un total de 12.000 periodistas titulados, de los cuales más de 8 mil tienen menos de 35 años.

Para el año 2008 se ofrecen 50 programas de periodismo en 36 universidades, las cuales en total ofrecen 1.880 vacantes para estudiar esta carrera. La mitad de los programas no exige requisitos mínimos para su ingreso, reciben alumnos con la única condición de tener la PSU rendida y sólo siete de ellos han ingresado al proceso de acreditación. El costo total de estudiar periodismo va entre $6,5 y $18 millones, dependiendo de cada universidad. Cada año se titulan alrededor de 950 nuevos periodistas.

Un reciente estudio realizado por académicos de la Universidad Adolfo Ibáñez, patrocinado por el Consejo Superior de Educación informa que, de mantenerse las tendencias actuales, el año 2013, cuando deban titularse los jóvenes que ingresen a estudiar periodismo el 2008, existirán en el país Chile más de 17 mil profesionales de la prensa.

El mismo estudio señala que a los dos años de titulados, un 20% de los periodistas están cesantes (1 de cada 5). Del 80% que tiene trabajo, un 44% no trabaja como periodista, considerándose que la mayor parte de ellos se encuentran en categoría de subempleados de acuerdo con su calificación. De aquellos que trabajan en periodismo, un 86% no tiene un contrato indefinido con acceso a salud o previsión.

A los dos años de titulados, entre los periodistas que tienen trabajo, el 56,7% gana menos de 400 mil pesos mensuales brutos y el 19,3% gana menos de $200 mil mensuales bruto. En el otro extremo, el 3,6% gana más de $800 mil mensuales brutos.
Nota de GuajaRs: el cruel pituto.

Campaña informativa

El presidente del Colegio de Periodistas, Luis Conejeros, señaló que “estamos haciendo una campaña meramente informativa, con datos reales, porque creemos que mucha de la información disponible no se entrega a los jóvenes y sus familias para que tomen buenas decisiones”.

“Todo lo que estamos informando son datos oficiales –señaló Conejeros–. Las universidades tienen bastante más información, como por ejemplo estos índices ya no a nivel de promedio, pero lamentablemente se niegan a entregarla. Entonces, a nuestro juicio el sistema de educación superior chileno goza de una falta de transparencia enorme. Porque es distinto entres a una universidad que vale 18 millones que a una que cuesta 6 y medio, pero eso al joven nadie se lo dice. Lamentablemente, por este camino lo que está haciendo el sistema es extender la desigualdad a la vida laboral. Del hogar con menos recursos, al colegio que no tiene la mejor calidad, el joven saca menor puntaje en la PSU. En ese momento, en vez de recibir buena orientación, lo que recibe es un bombardeo publicitario de 30 mil millones de pesos al año (lo que gastan las universidades en publicidad) que le promete que con un cartón tendré un futuro laboral espléndido. Eso se parece bastante a una estafa para muchos jóvenes”.

“A nosotros, como Colegio de Periodistas –expresó el presidente del gremio– no nos interesa desincentivar la matricula en esta carrera, que es bellísima y tiene un importante rol social. Lo que nos preocupa es que los jóvenes puedan evaluar bien la educación que se le ofrece, el costo, la inversión que realizará y la real posibilidad de desempeño futuro que tendrá. Es decir, que el mercado de la educación superior funcione más perfectamente, sobre la base de consumidores informados que puedan hacerse responsable de sus opciones.

En qué fijarse

La campaña del Colegio de periodistas llama a los jóvenes a fijarse en lo siguiente antes de optar por matricularse en una universidad:

a.- Si la universidad y la carrera están acreditadas.
b.- La malla académica ofrecida.
c.- Curriculum académico de los profesores, porcentaje de profesores con jornada completa, media jornada y post grados.
d.- Título profesional y grado académico ofrecido (algunas carreras son cortas pero no ofrecen la licenciatura, necesaria para realizar post grados y recibir asignación profesional en el Estado).
e.- Puntaje mínimo del último matriculado el año anterior.
f.- Inserción laboral de los egresados los años anteriores.
g.- Matrícula total de primer año y porcentaje de deserción de la carrera al 2º y 3º año.
h.- Solicitar información en el Centro de Alumnos de la escuela a la cual se postula.
i.- Y lo más importante, la VOCACIÓN de Periodista.

¿Qué jovenzuelo recién salido del colegio va a preocuparse de estos detalles? La universidad les va a mostrar un folleto, van a pasearse por el edificio, verán los computadores… listo, quiero estudiar esto.

Mi experiencia haciendo clases a alumnos de primer año de Periodismo en la UNAB me ha permitido llegar a la siguiente conclusión: SON QUINTO MEDIO, no hay otra manera de definir al alumno de primer año. Los vicios de comportamiento adquiridos en el colegio se manifiestan a partir de la primera evaluación con nota (reclamar por todo, hinchar por una mejor nota sin ningún argumento, victimizarse, copiar en las pruebas, soplar en las pruebas, hacer trabajos con cero análisis ni edición, pésima ortografía, etc…) y se mantienen durante todo el año.

Las universidades privadas son una extensión del colegio, o al menos eso creen los alumnos.

En el caso de las universidades tradicionales, conozco el caso del campus Antumapu de la U. de Chile. Mi excelentísima novia hace clases allí y las pestes que me ha contado de los alumnos corruptos, versus las maravillas de los alumnos con algún grado de ética académica, me han hecho llegar a la conclusión que todo está en la mística institucional, y en cómo los profesores se sienten protegidos en la institución en la que trabajan, avalados por ella, y que ante alumnos pasteles que conviven con la trampa y la victimización pueden tomar medidas tan simples como enrostrarles su pésimo desempeño, enviándolos a reclamar a la dirección de la escuela, etc.

No creo que me agrade la idea de hacer clases a chiquilines de primer año, otra vez.

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