¿En qué estaba yo?
Ah, sí… anoche me encontré con la weá rara ésa, otra vez.
Vivo en una casa que da a una plaza, y esta plaza está plagada de gusanoides y policéfalos y guaripolas de muchos colores. Es una plaza bien infernal.
Pero como todo ocurría en la plaza, y yo no estoy ni allí con las plazas, ¡al infierno con la plaza!
Anoche me levanté a miar y al lado de la puerta de mi habitación hay un espejo. Ahí lo vi.
¡No era primera vez que lo veía! Weás raras veo todos los días. Los policéfalos son la weá más extraña del universo, no hay cómo interpretar sus acciones. Pero esta weá rara era algo así como nuevita.
Era un diablillo. Sí hueón, un diablillo. Tenía una cabeza grande con ojos gigantes de gato, cuernos, brazos de fideo, el cuerpo negro terminado en punta y una cola de flecha con algo parecido a una mascada al final.
En realidad era como tierno. Y cuando lo vi me acordé de dónde lo había visto antes. En la casa de la Marilyn penan como en el infierno, obvio, y allí una vecina le contaba a mi amiga que había visto un pingüino. Cáchate la weá rara, un pingüino poh. Y lo dibujó.
Era cualquier cosa menos un pingüino, pobre señora, está medio piticiega. Y el dibujo era igual a este diablillo que se asomaba desde atrás del espejo.
Me lo quedé mirando, le indiqué que saliera, le dije que la plaza estaba al frente y que no volviera por acá, que mi casa no es ningún pasadizo a otros mundos.
La weá rara me miró, diablillo como era, saltó del espejo y se fue balanceando el cuerpo como un lémur. Atravesó la puerta sin dificultad y yo entré al baño a miar, que a eso me había levantado.
Eso fue anoche. Hoy me levanté y vi sus huellas marcadas en el espejo, el muro y el suelo. El weón era como ácido, parece. Pero en la puerta no dejó huella.
Así son estas weás raras. No tienen explicación.

Personaje creado por Daniel Guajardo S.

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