Siguiendo con la tonterita acerca de la Web, leí un artículo mal redactado acerca de las MALAS PRÁCTICAS DE DISEÑO WEB, y que procedo a reorientar acá a mi pinta:

Mala Práctica Nº1: LOS FUEGOS ARTIFICIALES.

Los GIF animados son pesados y de mal gusto. Hay contadas excepciones, pero en la nueva era de la Web 2.0 son prácticamente una transgresión a las buenas prácticas (y al buen gusto).
Los mismo esas aburridas introducciones en Flash que necesitan un botón que diga “saltar intro” (que usualmente no tienen) y que además funciona como compuerta inexpugnable al Google.
Los Frames, otro problema. ¿Quién usa frames hoy en día? (ver mala práctica Nº3)
Y las publicidades que se montan sobre el contenido y obligan al usuario a esperar o hacer un clic de más… son como un ají en el recto. Ídem esos sitios que tienen la mitad de la página plagada de publicidad Google. Está bien que vivan de ello, pero no a costa de la paciencia del usuario, que seguramente no volverá o simplemente ignorará la publicidad.

Solución: Simpleza y claridad. O mejor aún, LIMPIEZA. Un diseño limpio, legible, liviano, enfocado al contenido y no a su maquillaje, se carga más rápido y obtiene más clics en el proceso.

Mala Práctica Nº2: LA TRUCULENCIA.

Un sitio Web truculento es aquel que fantasea con ser “el mejor”, “el único” o “el primero”. Que se llena de contenidos autorreferentes y que no aporta mucho. Son los típicos sitios que prometen demasiado pero al llegar a ellos nos topamos con un diseño pobre o pobreza de contenidos.
Por lo general no responden a los correos electrónicos, o si lo hacen usan una pompa decimonónica que produce arcadas. Los dueños/editores/diseñadores tienen un ego que no cabe en sus cuerpos y sueñan con ser los creadores del próximo Google. Pedantes.

Solución: Analizar el mercado antes de armar el sitio Web, conocer a la competencia y superarla. Pero más importante, no reinventar la rueda. Otro sitio Web de contactos personales, otro Portal Directorio de páginas Web, otra revista con secciones tipo “cine”, “música”, “tiempo libre”… no van a funcionar. En esos casos es mejor desechar la idea antes de perder la inversión.

Mala práctica Nº3: QUEDARSE PEGADO

Lo he visto demasiadas veces, una persona experta que te dice “no se puede hacer”, cuando en realidad debería decir “no lo sé hacer” o “no conozco la respuesta, dame tiempo para buscar una solución”. En agricultura se conocen como “chupones”, ramas que absorben toda la vitalidad del árbol, evitando que dé frutos.
Cuando el mundo está metido en el HTML5 y la Web 2.0, ellos todavía usan la etiqueta “center”. O sólo piensan en hacer el sitio 100% Flash. Totalmente cavernícola.

Solución: Mantenerse actualizado en las nuevas tendencias. Mirar las Web de la competencia y tratar de mejorar la nuestra aplicando aquello que nos pareció interesante, pero armando la solución con nuestros propios recursos o buscando esa misma solución en los foros especializados.
En la era del código abierto, todo es posible.
En esto de Internet cada día se descubre una nueva forma de hacer lo mismo, pero mejor. Siempre hay una solución para todo. Y hablando de Web, con XHTML, CSS, MySQL y JavaScript, SE PUEDEN HACER MARAVILLAS.

Mala Práctica Nº4: DESCONOCER AL USUARIO <– la peor

Cuando se hace un sitio Web, se construye para que alguien lo use. ¿Cierto? Para que nuestro sitio sea “usable” hay que tener algunos conocimientos de usabilidad, eso es fácil.
Hay que diseñar orientando todo a la experiencia del usuario, no al gusto de alguien que quiere fuegos artificiales o ser “el único” o qué sé yo. Eso sitios están destinados al fracaso. Sobran.
El usuario es nuestra fuente de ingresos, el que hace clic en la publicidad, el que compra nuestro producto/servicio. Si el usuario se pierde o no encuentra lo que busca o algo en la página le falla, no va a continuar navegando. Se va a ir a buscar otra opción.

Solución: Hay que conocer al usuario. ¿Cómo? Depende del objetivo de nuestra Web, pero en términos generales se puede reconocer con un simple ejercicio de segmentación.
Y para entenderlo, basta con saber que el usuario, nosotros incluidos, no tiene tiempo, ES IMPACIENTE. Eso tiene muchas repercusiones, como por ejemplo que NO LEE LAS INSTRUCCIONES. Por eso hay que tratarle como si fuera nuestro abuelito, se dibujan flechas con números para indicar los pasos que debe seguir, se es amable con ellos y para todos los casos en que hacen preguntas obvias (no diremos “estúpidas”), se les contesta con paciencia y respeto. Como a nuestros abuelos.
Pero más importante aún, no se les trata como a niños pequeños que están aprendiendo ni se les trata como si fueran imbéciles. Repito, como a nuestros abuelos!!! con respeto y paciencia.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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