"¿Are you talking to me?"

Jamás me habría imaginado que llegaría este día ineludible. ¿30 años? ¡Que viejo! En 30 años más estaré pensando en mi jubilación.

Y no pensé en que llegaría este día porque en realidad no suelo mirar muy lejos en el tiempo. Uno, dos, tres meses ya es mucho. Más allá el futuro se vuelve nebuloso, no se puede predecir. Cualquier día me echan del trabajo, tengo un accidente, me enfermo o me gano el Kino.

El corto plazo es más fácil. Qué “pretendo” hacer este fin de semana, etc.

Por ejemplo, cuando estaba preparando mi examen de grado (marzo de 2002), tenía claro que el estreno de el Hombre Araña (1) sería a la semana siguiente, y que el día que me sentara en el cine a ver esa película ya habría salvado ese obstáculo. Y al llegar ese día, la angustia ya se había desvanecido.

Algo parecido ocurrió una vez que estaba profundamente enamorado de una niña que no se sabía ni mi nombre. ¡Como odio a Platón! … Iba yo caminando a mi casa, sufriendo, convenciéndome que el mes siguiente esa terrible sensación de vacío ya no formaría parte de mi cóctel diario de tragedias. ¡Y así fue!

El tiempo pasa demasiado rápido. Ahora estoy calculando que en enero o febrero próximos me voy a casar…y que al regresar al trabajo en marzo ya seré un hombre casado. ¡Jo! El tiempo pasará más rápido aún, las fiestas patrias que se vienen encima, la Navidad y el Año Nuevo. Luego Matrimonio, Luna de Miel, volver al trabajo…

Todo eso ocurrirá después de cumplir 30 años, antes de cumplir 31. Uh…

Antes de hoy no han ocurrido muchas cosas interesantes. Pero de todas maneras haré un “Resumen del año Guajardo”:

Sigo trabajando en Medwave (cumplí un año este 1 de septiembre ^_^); sigo haciendo la ayudantía en la Unab (cuarto año consecutivo, sin esperanza de ser profe titular en esa universidad); estoy viviendo solo desde marzo de este año (Puente Alto, provincia Cordillera); tengo un perro llamado Leoncio (alias “Wif”); con mi Gaby decidimos que nos vamos a casar y llevamos poco mas de un mes tratando de ajustar la lista de invitados para que esté la gente que tiene que estar, sumándole toda la gente que por protocolo no podemos evitar… y sin tener que endeudarnos demasiado.

Como escritor soy un fracaso: no tengo tiempo para escribir ni para descansar adecuadamente. Lo intento, por mis Dioses que lo intento.

Por suerte nos estamos deshaciendo de las abejas, que siempre fueron un cacho pero que al menos mientras las tuvimos fue una bonita y dolorosa experiencia (bichos del infierno, por qué nadie habló de caracoles en vez de abejas?).

Me deshice de todos los pitutos cacho, me hice de nuevos pitutos cacho y mandé a la punta del cerro o no innové con la mayoría, quedándome con unos poquitos.

Es más, estuve trabajando con Hotelga, y lo que al principio iba a ser una pega de actualización relajada y sin atados, se convirtió en un tremendo cacho que me quitó el sueño por varias semanas. Me lanzaron miles de pegas que no me correspondían, ahorrándose al diseñador gráfico, y cada día aparecía una nueva urgencia o el cambio de una coma a un documento, vamos sumando pega y nada de plata, era agosto y no me habían pagado junio. Entonces dije ¡chao! Sencillamente los dejé botados, claro que les avisé que los iba a dejar botados, que ya no podía más. Y rápidamente encontraron un nuevo esclavo que hiciera el doble de la pega por un octavo de la plata (supongo).

Ya había trabajado una vez para los Hoteleros de Chile (¡funcionan en la misma oficina!) y también se habían aprovechado, haciéndome trabajar un mes y medio por cero pesos, prometiendo el oro de los Incas, engrupiéndome con unas visitas a su página que al final se hacían ellos mismos desde la oficina.

¿Qué más hice este año? Nada más que se me venga a la memoria ahora. Si me acuerdo de algo, lo posteo en un comentario.

¿Y qué haré para mi cumpleaños? Pues NADA, no quiero hacer nada el mismo día de mi cumpleaños, salvo estar con la Gaby, recibir a mis viejos y hermanas que probablemente me van a ir a ver a la casa, y algúno que otro pariente… antes de eso quiero bañar al Leoncio, y antes de eso tengo que ir a ver a las abejas, que aunque no lo crean y a pesar de los fríos y nevadas, todavía quedan algunas.

El domingo saldremos con mi viejo a dar una vuelta a alguna parte, a comer y dormir la siesta por ahí (a Buin, seguro). Y recién el sábado 15 haré una partuza con mis amistades, compartiendo el espacio carretero junto con la Katy (amiga recursera antumapina) que cumple años el 17 (no sé cuántos cumple y un caballero no tiene memoria).

¡Ah! el Jueves 13 se lanza el libro “Identidad Suspendida” del perenne Sergio Amira. Amunategui #31, 3er piso, a las 19 hrs. De allá somos.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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