Hace años que no me emocionaba con algo salido de la tele, y menos con un cochino reality.

Pero hace algunos minutos, sólo por curiosidad y morbo, y sintiendo esa horrible sensación de vergüenza ajena, abrí un link de un blog que me llevó hacia la audición de Paul Potts, un tímido personaje con la dentadura quebrada que acudió a la primera edición del Britain’s Got Talent (Gran Bretaña tiene talento).

El hombre… y yo al igual que el jurado sin saber qué esperar, salvo alguna atrocidad como las que se veían en las audiciones del American Idol, me encontré con el pecho apretado y a punto de soltar una lágrima por la potencia de la interpretación de ese gordito que resultó más tarde ser el ganador del concurso.

Uh… hay que verlo ACÁ para entender a qué me refiero.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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