Un chorizo de autoayuda, para los creativos y los que saben que les cuesta.

1. Cree que tienes algo que decir.

Decide conscientemente que tú y tu escritura importáis. Repítete a ti mismo “Pretendo decir algo con sentido” o mejor aún “digo cosas importantes y con sentido” tantas veces como te sea posible.

2. Deja clara tu intención de escribir.

Cambia tu manera de hablar. No digas “Me gustaría escribir una novela”… Si no “Estoy escribiendo una novela. Trabajo en ella cada día. No importa como me sienta. Aunque al final del día tire todo lo que he escrito a la papelera”. Ten por seguro que escribir es lo que dará significado a tu escritura.

3. Afronta tus miedos.

Es mucho más fácil lamentarnos de no escribir que identificar los problemas reales que nos impiden escribir. Un examen detallado, introspectivo, nos haría plantearnos preguntas molestas acerca de si realmente podemos escribir algo que llame la atención al lector. Pregúntate ¿Por qué no estás escribiendo? Si lo que te impide escribir es el miedo al fracaso, olvídate del resultado y concéntrate en el proceso.

4. Introduce el gran PERO en tu vida.

Siempre hay cosas que se inmiscuyen en tu escritura. Intenta poner tu escritura por delante de las demás cosas. Cuando te ofrezcan una noche de fiesta con tus amigos diles “antes tengo que escribir”. Aunque no estés de humor, dedícate a escribir un rato cada día.

5. Déjalo todo.

A veces nos pasamos una buena parte del día haciendo cosas que realmente no nos interesan. Una buena costumbre sería dejar todo aquello que no nos interesa y correr a escribir, que es lo que realmente nos importa. Aunque no estés de humor, déjalo todo, incluyendo tus pensamientos sobre por qué es estúpido o imposible hacerlo y corre a escribir.

6. Asiéntate.

Piensa en esas mágicas esferas de cristal con nieve. Cuando las agitas, la nieve se arremolina caóticamente y luego poco a poco se va asentando. Cuando pensamos en escribir hacemos algo parecido a agitar una bola de estas. Agitamos nuestro interior y creamos el caos. Después, sintiendo el caos, no queremos escribir. Nos olvidamos de que podemos sentarnos, calmarnos y ponernos a escribir si nos damos la oportunidad de hacerlo. Cuando no encuentres la calma para escribir imagína esa bola. Imagina el caos, y después el asentamiento. Ayúdate con esta imagen para asentarte y sentarte a escribir.

7. Escribe en mitad de las cosas cotidianas.

Nunca hay un tiempo perfecto para escribir. Siempre hay ocupaciones, preocupaciones, deberes, miedos y obligaciones que interrumpen nuestra escritura. Si quieres escribir deberás hacerlo en medio de los acontecimientos que ocurran a tu alrededor. Repítete a ti mismo “sí, estoy en mitad de una tarea, pero ahora quiero escribir”, “sí, estoy discutiendo conmigo mismo sobre si quiero cambiar de trabajo, pero ahora LO QUE QUIERO es escribir”. Una vez te des cuenta de que siempre estás en mitad de algo, dejarás de esperar el tiempo perfecto para escribir.

Juas… Si fuera tan fácil…

“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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