¡Won, se llama PILILO!

Quizá pensaron que PILÍN sería… vergonzoso.

Pero PILILO sigue siendo para la risa. ¿Por qué no llamarlo “Pichulín” o “Tulín” o “Callampín”?
Además, el gusto de ponerle mascota a todo. Si ya se sabe que dentro del mundo publicitario y periodístico se considera a todo el mundo (consumidores) como si tuvieran 12 años (o menos), pero esto es una burla.

(O, viendo el anverso, podríamos suponer que el nombre jocoso es a propósito, la gente se va a acordar más fácil de él, tiene mayor “penetración” de marca… JAJAJ!!!).

O sea… lo llamaron PILILO. Muuusho…


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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