Estimado Pablov, amigo, chalado de la cabeza.
Después del último pastelito que me dijiste, tuve mucho tiempo para reflexionar. No tenía intenciones de volver a verte en mucho rato, por lo menos hasta que se te quitara la manía de decir esas grocerías hirientes a todo el mundo.
Lo de la “pulpa de bola” me pareció cómico, igual que tu “protón de huevo”. Pero días después me enteré que te habían visto corriendo desnudo por la plaza de Puente alto gritando que tenías un objeto extraño en tu recto. ¿Y qué es eso de hacerle Pato Yáñez a la Parada Militar? Te vio todo Chile. Primero me reí, pero al ver tu mirada desquiciada preferí apagar la tele.
Pensaba que te estabas tomando las pastillas, pero ya veo que no. Cuando te conocí todavía no estabas cagado de la cabeza, y entonces ya eras fantasioso. Pero hay fantasías y hay alucinaciones.
No importa que las pastillas te den sueño o te sequen la boca, mala suerte que no te funcione la tula (palabras tuyas), al menos volverás a ser tú… o el que recuerdo que eras tú antes de verte por primera vez desnudo gitándole grocerías a la gente.
Si parece que fue ayer…
Amigo, soy tu mejor amiga, me preocupo por ti. He leído todos tus cuentos y sé que todas esas heroínas que se llaman Matilda son una versión idealizada de mí. Ojalá sigas escribiendo así, y ojalá no vuelvas a decirme… eso que me dijiste.


Personaje creado por Daniel Guajardo S.

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