Soy un cerdo. Hoy pasé frente a la tienda del payaso y me tenté con lo más puerco del menú, la Big Tasty.

La primera mascada fue sorpresiva, deliciosa, electrizante. Me recordó los mejores tiempos del Burger King, cuando el whooper tenía sabor a algo de carne (luego dejaron de ponerle carne supongo, porque el sabor ya no fue el mismo, nunca más delicioso).

La Big Tasty tiene una hamburguesa de carne chamuscada exquicita. Y una salsa de queso espesa y especiada que manipula los sentidos.

Lo malo es que cuando iba por la mitad ya estaba chato, el sabor dejó de ser alucinante y pasó a ser un verdadero hastío.

La comí entera porque estaba cagado de hambre y porque pagué más de dos lukas por la lesera.
Fue una bonita experiencia mientras duró. Ahora no logro sacarme el sabor de la salsa de queso, que por alguna extraña broma del destino me satura con un olor como de antibiótico.

Al que la quiera probar, vaya con Dios. No es mala, pero da para una sola vez.

“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

Anuncios