Me estoy puro quejando. La verdad es que sí descansé, y bastante. Y lo más importante, fue el mes de los enamorados (los de la foto, jijiji).
Mi ideal de vacaciones era (y sigue siendo) levantarme no antes de las 10 AM, desayunar, ver tele, salir a pasear, al cine, ver una película, conversar, almorzar, más relax, mucho amor, la ciesta, tomar once, las noticias, alguna película, y a la cama.
Pero en cambio tuve pega apícola (la primera semana a full), harto viaje en auto y micro (una metrobus) porque mi casa estaba desocupada y el lindo tenía que venir a prender y apagar las luces; algunos días de flojera absoluta, harto pololeo y trabajo del taller que se suponía terminado, pero que todavía nos pena (la gente-cacho del Previene de Lo Espejo continúa cambiando las reglas del juego, pasándose las bases por el ortográfico y borrando con el codo lo que escriben con la mano).
Terminamos la segunda revista, la Gaby hizo toda la pega de la rendición guiándose en la primera rendición aprobada por el Conace Central, y el último día a última hora cuando se entregaba la cosa nos salieron con que hay que hacer un vale por transporte… Súper raro. No se me quita de la cabeza que tienen algún chanchullo, o que simplemente nos están poniendo trabas gratuitas, beto a saber por qué motivo nos convertimos en su tiro al blanco.
Bueh.
No alcancé a inscribir mis colecciones de cuentos, tres volúmenes que contienen la mayoría de lo que escribí (y respaldé) desde que entré a la Universidad en 1995. Ya tengo varios cuentos inscritos por separado (principalmente los que se pueden leer por Internet AQUÍ), pero sale más barato inscribirlos todos juntos en un solo volumen.
Ya sé que dije que me salieron tres volúmenes. No pude evitar hacer la distinción entre los cuentos que escribí el 2000 (que representan un periodo muy sufrido de mi vida), los que escribí antes y después de ese año y que se transformaron en mis caballitos de batalla en muchos concursos (y nunca gané con ninguno, debo agregar); y los que escribí y reescribí el 2006, donde además quiero agregar más cuentos que espero escribir este 2007.
Además me falta rescatar y enmendar mi segunda novela inédita. La escribí el verano de 1999 como una precuela a la novela que escribí el verano de 1998, y a pesar de mis esperanzas fue un fracaso gramatical igual o pior que la primera. Por eso espero poder enmendarla, eliminando capítulos que ahora me parecen de relleno y corrigiendo superficialmente lo restante, agregando también unas cuantas notas para que el lector no quede marcando ocupado. Mi intención con esto es exorcisar esa historia, manteniendo en gran medida el lenguaje y la “inocencia” del autor (o sea, mi inocencia al momento de escribirla). Ojo que la novela de inocente no tiene nada, me mando un apocalipsis de lujo y los cadáveres sobran.
¿En qué estaba? Ah, las no-vacaciones.
Desde el punto de vista de un trabajador que recibe salario, fueron las mejores vacaciones porque no tuve que ir a la oficina ningún día y no ocurrió ningún accidente grave que ameritara mi presencia virtual en los salones de clases (o eso supongo, mañana lunes apenas llegue a la oficina me enteraré de la cruel verdad).
Ah, cosechamos mucha miel, pero en comparación con lo que sacamos el año pasado (que fueron aprox 140 kilos) este año salimos patrás, poco más de 80kg. Aparte que tenemos menos abejas por culpa de la varroa y las hormigas, la temporada de floración está atrasada. Ya me veo que vamos a estar hasta fines de marzo todavía cosechando miel. Ojalá los bichos produzcan lo suficiente.
Y así se acabaron mis vacaciones. Pudimos ir con la Gaby un día a Llo-Lleo, donde recargué mis pilas a pura playa, y sería.
Sé que hice más cosas, pero la mayoría están en el mismo lugar donde guardo el plutonio.


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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