Con todo el respeto que merecen las personas aquejadas por deudas y problemas varios, si tomaron la decisión de endeudarse (por necesidad o “gula”) y luego el destino les jugó una mala pasada, es una pena y los entiendo en su angustia. ¿Pero prenderse fuego? ¿Dónde se ha visto que por quemarse a lo wea se van a acabar las deudas?

No me da pena. Supongo que en alguna parte del imaginario colectivo hay un manual de la ignorancia, y entre sus mandamientos dice “para llamar la atención haz algo realmente imbécil, como prenderte fuego”. No me extrañaría.

Expectación e inquietud causó la decisión de Jacinto Montesinos, quien trató de quemarse a lo bonzo en la Plaza de la Ciudadanía, acongojado por las deudas que enfrenta.

La galería completa de imágenes (ese fotógrafo debe estar pensando en el premio nacional de prensa) ACÁ


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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