TeletónCuando yo era apenas un Guayaldino, y mi mundo era el colegio, la casa y la televisión, la llegada de la Teletón era el mayor evento al que se podía esperar… junto con la navidad por supuesto, mi cumpleaños y el desagradable año nuevo.

En la Teletón veía a los personajes famosos de la televisión lograr lo imposible, reunir dinero de las personas más pobles de este país para dárselo a una institución que lo administre en pro de niños que necesitan rehabilitación.

Había canto, baile, concursos, humor, relleno, y harto drama con primerísimos primeros planos. Eso último nunca me gustó, pero igual los veía. El sufrimiento ajeno de alguna manera me hacía sentir tranquilo conmigo mismo al saber que yo no tenía que pasar por eso (alguien pensará que soy una piedra sin corazón y me dirá “pero te podría pasar”, y sí, podría, peo no me interesa vivir pensando en todo lo terrible que me puede ocurrir en el futuro porque ésa no es forma de vivir, con miedo).

Me veía todas las teletones. Sufría cuando parecía que no se iba a llegar a la meta… y al final se llegaba justito.

Al día siguiente siempre, SIEMPRE decían en los diarios que se había logrado la meta con yapa. Las personas que fueron a última hora a soltar la mesada y el pan de la semana siguiente para lograr el milagro habían engordado las arcas de más.

Ahora parece que cambiaron el método, borraron esa herramienta de manipulación (gracias a algún focus group y asesorías varias) y pusieron todos los aportes de las empresas asociadas al principio, dando a entender que lo que falta sería pura responsabilidad de los televidentes. ¡Y pobres de ellos si no se logra la meta! El llanto y las esperanzas de muchos niños van a pesar en sus corazones por todo un año.

Esa manipulación dolorosa tampoco me gustó, jamás.

Y así llegamos a esta Teletón que ya terminó. Cuando comenzó yo estaba durmiendo. El día siguiente hice un taller, vi algo de unos cantantes de Rojo haciendo su show, a la noche mientras tomaba onces alcancé a ver unas lolas moviendo el culito para que las preadolescentes de hoy las imiten, con la Gaby nos pusimos a ver Plan Z y algunos recortes de la campaña del NO en YouTube y después vi el final de Encuentros Cercanos del 3er tipo y Andrómeda en el AXN.

Y me dormí.

La Teletón fue para mí este año, y el anterior también, como la cadena nacional del 19 de septiembre, como los preparativos para la Navidad, como cualquier programa de televisión chilena. No me interesó. Mi aporte fue consumir, por supuesto, pero eso lo hago con o sin Teletón así que la presencia del logo de la campaña en todo lo que consumía me tenía sin cuidado.

¿Una piedra sin corazón? ¿Por qué? ¿Porque he crecido toda mi vida encebollado y de alguna manera tanto drama ha generado una adicción neural a ese estado anímico? ¿Porque prefiero ocupar mi tiempo es cosas más importantes que ver televisión? ¿Porque los Kreutzberguer no me convencen? Desde hace rato que no me convencen.

Una piedra sin corazón, seguro…


“Mi origen es mi destino” – Ningen Janai

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