El día miércoles, entre medio de las entrevistas en la UNAB, me quedó una gran ventana que aproveché para visitar a mi abuela Doris, que había cumplido años (nadie sabe cuántos) el día anterior.

Aproveché de pecharle comida y me cobró el almuerzo haciéndome cargar las bolsas de la feria. Entre medio conversamos harto, y uno de los temas fue el antepasado Guajardo más antiguo, mi bisabuelo Benjamín que todavía vive, postrado pero lúcido. Ya tiene más de noventa años el caballero y va para los cien.

Guajado súper-senior se vino cuando jóven con su familia, desde Atacama. Su madre y su padre eran de allá. Y su padre, particularmente, tenía esos rasgos de indígena nortino que vivía en las alturas, tórax ancho y extremidades cortas, más un rostro duro de mirada asiática y pómulos prominentes.

No sabemos con certeza si Guajardo mega-senior era 100% indígena o sólo descendiente de indígenas. Su apellido Guajardo pudo ser adoptado (impuesto) en la época de la colonia, o puede estar ligado a un Guajardo que vino de España y que hizo familia en el norte de Chile.

Guajardo el atacameño se vino a Santiago con su familia. Ahí venía Benjamín (primero), quien se casó con Margarita y tuvieron a Benjamín (segundo), que se casó con Doris y tuvieron a Guillermo (también tuvieron un Benjamín (tercero), que se casó con Ester y tuvieron a Benjamín (cuarto), mi primo chico con cabeza de balón). Guillermo se casó con Blanca y tuvieron a Daniel, o sea yo.

En el árbol de mi familia hay mucho mestizaje. Mi abuela Doris es hija de griego y mapuche… creo que es mapuche. Y por parte de mi madre somos descendientes de alguna raza alienígena que se estrelló en la cordillera de Chillán.

Voy a hacer más averiguaciones, y confeccionaré un árbol familiar. En una de esas soy ario, por eso siempre me he sentido perteneciente a la raza superior. Obvio, se me nota, en lo rubio y los ojos azules. Chiaaaa….


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

Anuncios