O sea, es verdad, pero que lo diga Longueira… me da escalofríos.

Cuando un gobierno, por muy buenas que sean sus intenciones, pasa mucho tiempo en el poder, la corrupción entra y se queda. Es una ley natural humana.

Ya se notó en el gobierno de Lagos con el caso Mop-Gate y los sobresueldos (y otras corrupciones que fueron encubiertas). Pero pasó piola y aunque la oposición lo trató de poner en agenda durante las elecciones, la gente no pescó.

Ahora tenemos el condoro con ChileDeportes, un tongo que tiene más de dos años armándose, un típico secreto a voces… y dicen que van a hacer más investigaciones.

¡Ya hay al menos dos investigaciones!, una que sacaba esto a la luz (y que se mantuvo en la oscuridad por razones políticas) y una segunda que avalaba los hallazgos de la primera. ¿Para qué necesitan más? ¡Vamos cortando cabezas y despolitizando esos cargos!

Por ejemplo en Brasil, los cargos de gobierno no son políticos. Está el Presidente, los ministros… y sería. El resto se rige por el mercado de profesionales. Claro que el Presidente no tiene tanto “poder” como quisiera, pero los criterios de gobierno son más sanos.

Acá nos encontramos con personajes en cargos de poder que con suerte saben algo del tema del que están a cargo, y la pega se las hace un medio pollo. Son políticos que están cobrando los dividendos de años haciendo de suches y ayudando a otros políticos que ahora están en el poder. Así funciona la cosa.

Cuando hay vacíos legales y dinero de por medio, aparece la corrupción. Es un estado natural del chileno, ser “pillo” como si se tratara de una virtud. “Hacer daño” le dicen.

Por ejemplo, ¿de quién son esas tierras 9 mil hectáreas agrícolas que se incluyeron dentro del plano regulador de Santiago la semana pasada? La última vez que se hizo algo así, cuando se liberó el cordón industrial de Américo Vespucio, de paso se liberaron varias hectáreas de la zona Sur de la capital que pertenecían a familias que militan en la DC. ¿Sorprendidos? Ahora seguramente nos vamos a encontrar con algo similar.

Dinero fácil a costa de la agricultura y de la calidad de vida en la Región Metropolitana.

La DC es de centro-derecha. La DC apoyó el golpe militar y luego se bajó los pantalones con la esperanza de no salir trasquilados. Pues ahora rinde resultados, tantos años como partido central de la Concertación permite lucrar con descaro. Ya es tiempo que dejen de escudarse en la izquierda y que se alíen con RN, son como gotas de agua.

Lo siento, Presidenta. Usté tiene la mejor de las intenciones, pero las ratas no van a abandonar el barco sin llenarse la panza primero. Y de paso la van a infectar con la peste.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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