Zalaquett, cluelessLos políticos son muy megalómanos (megalomanía: manía o delirio de grandezas). Siempre los puedes oír adjudicándose la representación de quienes votaron por ellos (como corresponde) y también de los que no votaron por ellos. Incluso si los que votaron lo hicieron por “el proyecto” y no por la persona ni sus convicciones.

Mala suerte para los que votaron por Zalaquett y piensan distinto que él. Por supuesto ninguno de ellos va a salir a manifestarse a favor de una pastilla que podría dar rienda suelta al libertinaje sexual de sus propios hijos. ¡Horror! ¡Menores de edad, de 14 años, teniendo sexo! ¡INCONCEBIBLE!

Esto sólo nos demuestra que algunas personas creen en la hipótesis que si un árbol se cae en el bosque pero nadie lo ve, entonces el hecho no ocurrió. ¿Si no decimos que los adolescentes tienen sexo, es porque no lo tienen? Por favor, nadie con medio dedo meñique de frente podría creer semejante patraña.

Hay muchos adolescentes que creen en la virginidad hasta el matrimonio y me pongo de pie y aplaudo porque hay que tener fuerza de voluntad para lograrlo. Y hay otros que a pesar de las creencias religiosas de sus padres, son independientes en lo que respecta a sus creencias sexuales y prefieren experimentar y crecer a su propio ritmo, incluso elegir sus propias creencias (a algunos padres se les caerá el pelo al pensar en esta posibilidad). Supongamos que un grupo de estos jóvenes “libertinos” hijos de padres conservadores no posee toda la información necesaria para prevenir el embarazo adolescente, porque sus padres son incompetentes en el tema. Por último deberían saber de las enfermedades venéreas… pero si sus padres son tan incompetentes como suponemos…

Esos son los padres que se auto flagelan en público exigiendo la cabeza del gobierno, porque no aceptan la idea de que sus hijos no les obedezcan en algo tan íntimo como la propia sexualidad. Y si la niña se le embaraza o el niño les sale con el pastel… pegan el grito en el cielo por la vergüenza que esto acarreará para la familia y culpan a todos, a todos menos a ellos mismos, por su propia incompetencia en temas de educación sexual contemporánea.

Pero al margen del tema, que venga un alcalde y diga que es la voz de TODOS (no solamente de los que votaron por él en su comuna, sino TODOS) los padres chilenos, es insultante. Sería más aceptable si apelara al corazón de los chilenos desde su propia convicción, un simple “yo creo”, y que su decisión se basa públicamente en su ética personal y/o partidaria, incluso si va en contra de disposiciones legales. Hasta sería loable que se parara así ante la autoridad, sin importar su color político.

Pero dale con hacerse el mesiánico populista (Opus Dei) y adjudicarse el poder de hablar por nosotros, los que no votamos por él.

Monseñor Zalaquett, dedíquese al aseo y ornato en su comuna y a evitar que los jóvenes caigan en la droga con harto deporte y talleres recreativos o de autoestima y crecimiento personal. Un joven educado(a) y preocupado(a) de su salud no se contagia con enfermedades venéreas ni se vuelve padre/madre antes de tiempo.

Monseñor Zalaquett, usted no tiene las mismas atribuciones que un parlamentario, usted es un ejecutor de las decisiones del Gobierno, del Congreso y de la Justicia, y no está en su poder cuestionarlas. Si la Corte de Apelaciones dice “upa”, usted dice “chalupa” hasta que la Corte Suprema diga “a favor” o “en contra”, no al revés.

Lo que hace ahora simplemente demuestra que no es un buen alcalde, porque obedece más a las órdenes de su partido que a las necesidades de la gente de su comuna.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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