Era sábado 19 de agosto, y a eso de las 19 hrs. sentí un dolor en el riñón derecho, un dolor indescriptible. Fui donde mi madre, preocupado por este dolor, y me dio como receta de viejuja que tomara un antiinflamatorio y me pusiera en guatero ahí donde me duele.

Eso hice. El dolor era grande pero con el calorcito se me quitó. El domingo fuimos a ver a las abejas, nos organizamos y regresamos a la civilización felices.

El lunes fue un día común y silvestre. Hice mis labores diarias, actualicé y construí algunas páginas web, me inscribí en algunas licitaciones de ChileCompra, fui a mi curso de manejo y quedé pisho pa la foto.

El martes fui a la UNAB a confirmar mi trabajo como ayudante para dos cursos, me tomé una bebida y leí un libro sentado en R2 haciendo la hora para ir a mi curso de manejo. Fui, alegué que me dolía un poco el riñon, y cuando regresé a mi casa, FUAS! DOLOR!

Llamé a la Gaby para contarle mis andanzas, y que me dolía la leserita. Se enojó y llamó a una clínica cercana al Mall Plaza Vespucio para pedir una hora con el urólogo. En eso estába, cuando el dolor aumentó. Llamó a mi vieja y ella hizo otras movidas con mi viejo para llevarme a la Clínica Alemana.

El dolor seguía en aumento. Ya no había posición que me doliera menos. Llegó mi padre y esperamos a la Gaby que venía manejando desde su casa. Apenas llegó, partimos.

En el camino el dolor se tornó insoportable. Me recosté en el asiento con la cabeza en las piernas de la Gaby y así me fui, balbucenado, llorando, gritando, hiperventilándome hasta que llegamos a la Clínica Indisa, que estaba más cerca, y yo estaba totalmente agarrotado y no me podía mover (por la hiperventilación).

Me metieron en silla de ruedas a Urgenicia, luego a una camilla, me pincharon la mano izquierda con un catéter y me chantaron un suero a velocidad de crucero con un analgésico potente.

En la Clínica Indisa, esperando

El analgésico me produjo arcadas y nauseas, pero era preferible al dolor. Entonces sólo sentía una molestia desagradable. Me metieron en una máquina tremenda que hablaba en ezpañol y con el escáner vimos dónde estaba la lesera de cálculo.

El catéter

Me internaron ese martes a la media noche. Cada cuatro horas me iban a despertar para medir temperatura, presión y ritmo cardiaco. Todo el tiempo con suero. El miércoles tuve visitas, no me acuerdo de nada, por suerte tomé algunas fotos con mi celu. Y a las 6 me ingresaron a pabellón, porque la piedra estaba estancada y no iba a bajar.

Recuerdo vagamente la operación. Me pincharon la columna para anesteciar de la cintura para abajo. me pusieron en una camilla como a las embarazadas para que pujen al crío y no recuerdo más. En algún momento alguien me mostró la piedra en un frasco, me sacaron del pabellón y ayudaron a acostarme en mi cama. No sentía las piernas y mi único gran temor era que no se me saliera nada más.

Al día siguiente me mandaron para la casa con analgésicos y reposo. Hasya hoy todavía me duele y sigo botando sangre, pero no se compara con el dolor de los primeros días de regreso en mi casa. Por lo menos me puedo mover más libremente.

Así que recomendación: Un shop a la semana, harto líquido, jugo de piña y todos esos remedios de viejija para botar piedras antes que crezcan mucho. Y si botas un cálculo, el dolor es gigante pero no te hiperventiles, mejor respira hondo y lento, aunque duela. Y el proceso de mejora dura practicamente 7 días desde la operación, así que pide licencia.

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“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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