Monik es Gaara

Recuerdo vívidamente la primera vez que la vi. En esa época era más rellenita, y bailaba sobre una mesa instalada en la av. República, a la salida de la Universidad Diego Portales, rodeada de afiebrados mechones, cientos de ellos, babeándose.

Ella, al parecer, también era mechona.

Al rato, por negligencia de no sé quién, subió a la misma mesa a compartir escenario una indigente loca que vagaba por el barrio. La mujer bailó cumbia y mostró sus tetas de abuela. La bajaron rapidito.

Ese día andábamos un grupo pequeño de compañeros recorriendo los mechoneos en República. Me parece que estaba la Deborah y la Negra, también la Marcela Infante que estaba muy flaca y se daba palmadas en el estómago plano.

Y Monik no era nada todavía, sólo una estudiante que movía su cadera deshinibida ante cientos de lobos hambrientos. No existían ni en ragatón ni el axê. Debía ser el baile de la botella. Y no sé si ya tenía su tatuaje de mutante en la nuca.

Hace un par de meses la vimos con la Gaby, paseando por el persa Bío-Bío. Para mi ver a un famoso(a) no es nada del otro mundo, así que no le di importancia.

Y hoy vi esta foto que aparece en la última Wiken. Inmediatamente me pareció cara conocida, y lo supe. ¡Es Gaara! El ninja poseído por el demonio de arena, de la serie Naruto. Cáchate la comparación.

Tomé la foto del Wiken y le puse el símbolo de amor japonés (“ai”) donde corresponde.

Se vería bien con un tatuaje así en su frente.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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