El martes partí temprano al Valle de Quilimarí a hacer una cata de aceite de oliva. Fui tempranito con la Gaby a mi lado. Allá estábamos re bien cuando Jorge Toro (alias “Socio Pato”, el mismísimo de los Chancho en Piedra) me envía un mensaje de texto diciéndome que el sitio estaba caído desde las 5 de la tarde aprox.

“Chuata” me dije, no le tomé el peso porque esas cosas suelen ocurrir con cierta regularidad (o sea, una a cuatro veces en el año) pero no duran más de un par de horas.

Esa noche nos fuimos a La Serena a visitar a mi amiga Kailan, que hace clases a futuros periodistas en una universidad de allá, y de paso hacerles una charla acerca del proceso de creación, difusión y mantención de un Sitio Web como Medio de Comunicación.

Les mencioné Zoonico entre otros proyectos, sin saber que el sitio seguía caído. Esa noche me metí a internet y oh sorpresa, aún no subía la página. Luego fuimos a tomar al Barrio Inglés en Coquimbo, un lugar fabuloso y muy bakán para carretiar, donde al fin probé la Kuntsman miel. Maomeno nomá.

Ayer regresamos temprano desde La Serena, seis horas en bus y el cuerpo molido. Al fin en Santiago, Zoonico.cl seguía muerto. ¿QUÉ CHUCHA?

Escribí y mandé faxes a la empresa que me provee de hosting. Y hoy en la mañana recién me responden que el plazo para pagar había caducado y que por eso nos habían botado. ¿ALÓ? Y lo mejor de todo, entre otros datos me decían que me habían avisado a mi correo… y me daban un correo que no era mío, sino de alguien que no tiene ninguna relación conmigo.

O sea, esa persona bien podría haberme hackeado una o más veces, pues tenía acceso a recuperar mis contraseñas y reventar mi hosting o subir elementos prohibidos como MP3 o porno o pedofilia o beto a saber. HORROR!

Así que respiré profundo, conté hasta diez, y envié una foca por mail que tenían bien merecida. La copio acá:

Estimado XXXXX XXXXXX.

¿Es una broma? “XXXXXX” de XXXXXXXXXX es una ex cliente con un nombre y apellido distintos al mío, no imagino cómo llegaron a la conclusión de que ella era la persona indicada para recibir el correo de aviso del que me habla.

La persona que contrató el hosting, o sea yo, tiene otro nombre y es Daniel Guajardo, RUT XX.XXX.XXX-X, por favor revise en su base de datos y verifique el correo que aparece allí. Si aún así aparece otro correo distinto al mío, le solicito una explicación a este error grave. He perdido una oportunidad comercial importantísima por este asunto, y el día miércoles fui a la Serena a hablar de ese sitio entre otros, tirándoles flores a ustedes, y quedé en franco ridículo.

Le ruego que restituya el hosting por su error, por favor!!! Si me envía los datos de depósito hoy antes de la 1 alcanzo a pagar, o tendría que esperar al día lunes para hacer el depósito a primera hora. SE LO SUPLICO, VUELVA A SUBIR MI SITIO!

Por lo mismo le ruego envíe de ahora en adelante a mí a este mismo correo, XXXXXXX@XXXXX.XXX, y no a otra persona (como corresponde), el mensaje con la información de pago, para estar al tanto del monto y cuenta de depósito y para hacer este trámite, con urgencia.

Por favor respóndame este correo lo antes posible con su perspectiva del asunto, y dígame si puede o no restituir el alojamiento durante este día a como estaba antes que lo suspendieran.

Quedo a la espera de su respuesta.

Atte.
Daniel Guajardo S.

Ah, en ese momento echaba chispas de cólera. A la 1.15 me llegó un correo, es supuesto mail que nunca me llegó, con los datos solicitados. Ahí partí corriendo al banco a desembolsar el monto indicado. Me dolieron los riñones, pero filo. Hice el aviso de depósito y todavía estoy esperando.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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