La Elite de la CF en el Paseo Atkinson, Valparaíso

Así comenzó la jornada. “La foto oficial”. Me fui temprano a Valpo para juntarme con una amiga, que no pudo ir. Así que en el intertanto me dediqué a pasear, y buscar el famoso Paseo Atkinson que donde quiera que preguntaba, me decían que no sabían dónde quedaba. ¡Estos porteños!

Llegué allá con harto tiempo, encontré la Casona donde se iba a hacer el lanzamiento, y me instalé a fumar y esperar. Así se hizo de noche y yo llamando cada cinco minutos a la comitiva de TauZero para saber dónde venían. Entremedio también llamé a mi rana para avisarle que había llegado bien.

Valparaíso

Llegaron, nos tomamos la foto y entramos. Adentro nos encontramos con varios personajes del mundillo CF nacional. O sea, estaban todos los escritores vivos presentes en la compilación, menos unos pocos que tenían que trabajar, más varios curiosos y embusteros que iban a tomarse el vino y comerse los canapés, como yo.

Lanzamiento del libro

Comenzó el lanzamiento, hubo algunos discursos, bien elocuentes y de corazón. Luego se mostró un video muy extraño y vertiginoso que provocó una fuga inmediata de abuelitas y personas con problemas a la vista. Acto seguido se sirvió el vinito y los comestibles, y se inició la venta de libros.

Pelénadose por comprar el libro

No andaba con ni un peso, tenía el pasaje de vuelta asegurado y la plata para la micro, nada más. Si no me compraba ahí mismo el libraco, a $7 lukas la unidad. No estaba caro para la cantidad de información valiosa que reúne.

Caminando por el cerro

Tras varios minutos de conversa donde se establecieron nuevas alianzas y se pronosticaron prontos apocalipsis, nos fuimos al fin a tomar al Cinzano. Ahí estaba cantando uno de los viejísimos más viejos del tango porteño. No sé su nombre pero sé que era muuuuy viejito.

A las 10.30 en punto salió mi bus, conmigo dentro, de regreso a Santiago. Dormí la mitad del camino, en la Alameda le compré una marraqueta con pollo y mayonesa a una viejita que me dio mucha pena, agarré micro a San Antonio, de ahí por Santa Rosa a mi casa, y me acosté a dormir en mi desorden.

Fue un día redondito.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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