Ahora sí, mi propio diario electrónico, formalizado como empresa, en línea, poblado y con visitas. Algo más de doscientas visitas en febrero, poco más de dos mil en marzo, y en abril ya ha pasado las mil quinientas visitas, más de dos mil seiscientos pageviews en lo que va del mes, y aumentando.
La idea era antigua. Por la época en que trabajaba haciendo boletines.cl, justo antes de darme cuenta que tanta apertura y confianza en el público bloguero me iba a traer una gran decepción, tuve la idea de hacer este diario electrónico abierto y muy segmentado. ¿Por qué no? Mi compadre Meyer ideó el DiarioPyme el año 2000 y todavía está en pie, y ganando plata el chuch…
Partí con la idea. Luego hice la maqueta. Luego la estandaricé. Luego la poblé. Entonces la subí. La arreglé. La mejoré. Hice mi propia herramienta de publicación, no quería depender de un CMS y que el sitio pareciera blog.
Y ahí está, cada día le mejoro algo, arreglo algún error que no había visto (y del que nadie más aparte de mí se ha percatado), y me maravillo con la cantidad de visitas que llegan desde Google y Google News.
¿Cómo lo logré? Sólo puedo decir que no gasté ningún peso en Google y que para llegar a este conocimiento tuve que trabajar mucho y por mucho tiempo, hasta que el secreto me cayó como una cachetada.
En teoría este diario mío es una idea más parecida al DiarioPyme que a otro Sitio que haya construido. Sigo ese ejemplo de emprendimiento a largo plazo. Y pretendo mantener este Sitio andando por lo menos tres años antes de hacer algo distinto de lo que he estado haciendo hasta ahora.
¿Tres años? No será musho? Pues sí, pero la diferencia entre el gasto en tiempo y dinero v/s las posibles utilidades, me hace desear que el negocio prenda más pronto que tarde.

Para l@s curios@s, ¿Qué pasó con Boletines.cl?
Ése era un Sitio que pretendía ser un diario electrónico, cuyas fuentes directas eran blogs escritos por anónimos blogueros. Era re buena idea, hasta que apareció por esa misma fecha la misma cuestión que yo había ideado y compartido, pero amparada por una empresa con mucha plata… y con algunos elementos añadidos que la hacían un mejor producto. Mi sitio pasó a valer callampa de un día para otro. Y todo porque fui muy huevón y publiqué en este blog mío paso a paso qué hacía con mi nuevo chiche. Alguien muy inteligente y despiadado leyó mis posteos, mejoró mi idea y la vendió al mejor postor. ¿Y cómo sé esto? Los periodistas conocemos nuestro medio.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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