Semana del rayo. El jueves teníamos comprometido un viaje al norte a ver unas maquinarias agrícolas aplicadas al cultivo de la oliva. Yo estaba ansioso por ir… pero luego me confirmaron para el lanzamiento de la ExpoAgro 2006 en el recinto de la Fisa. No podía ir a las dos partes, la Fisa me queda más cerca (metro pajaritos y quince minutos a pie bajo el caregallo) y tenía que ir, sería mi primer reporteo después de varios años sin pescar la pauta.
Pero también quería ir a la olivícola. Pero parece que la persona que nos invitó se tostó con la negativa así que no espero una nueva invitación hasta varios años más.
Debo admitir que me aburrí en la ExpoAgro. No era lo que me esperaba. Tenía una extraña idea de cositas ricas para comer en cada rincón. En cambio había muchas niñas escotadas pero sin trasero en los stands de cada empresa expositora, nada para comer, muy pocos regalos corporativos (me traje un gorro rojo), mucha cosa tecnológica que se escapaba a mi vago conocimiento del tema. Me di mil vueltas, repartí tarjetas de presentación, conversé con algunas personas… y me retiré muerto de hambre, caminando por la ruta 68 a pleno sol.
Desde ahí me fui a la Feria del Disco en Ahumada, donde compré dos entradas para Lucybell. Dije “viernes”, porque juraba de guata que era el viernes. El personaje que me las vendió no corrigió mi error, así que seguí pensando que era el viernes.
Llegó el viernes, con la Gaby nos preparamos, nos apuramos, en metro desde Elisa Correa hasta Santa Ana… llegamos allá y por si acaso revisé las entradas antes de hacer el soberano ridículo.
El concierto era el sábado. Me sentí re mal y la Gaby no paraba de decirme que ella sabía que era el sábado. Hasta lloré de rabia, cómo tan gil.
Entretanto, cuando no estaba haciendo gilipolleces, me dediqué a envasar miel. Tengo mucha miel. Cien kilos o más y falta por cosechar. Ahora mismo me dispongo a continuar con el proceso de desoperculado y centrifugado.
El sábado fui al taller que hace la Gaby en una parroquia de Pedro Aguirre Cerda, dedicada a la flora nativa, con fondos concursables de la Conama. De allí fuimos a la casa de su abuelita que vive cerca, tomamos once, la Gaby se demoró, nos fuimos apurados a pescar una micro que nos dejara en el metro… llegamos allá a las 9.15 y la cuestión decía a las 9.
No había partido todavía, lo que nos relajó. Teníamos asientos numerados, y no había nadie ocupándolos cuando llegamos. FABULOSO! Desde allí, sentados, veíamos todo el show. Pero apenas comenzó nos tuvimos que poner de pie, y el poco rato unas adolescentes se subieron a los asientos de dos corridas más adelante y cagamos con la vista privilegiada.
Aún así disfrutamos el show. Más tarde alguna gente se pasó a cancha, el pasillo quedó desocupado y nos instalamos allí a disfrutar lo que quedaba del show. Cuando tocaban algo del disco nuevo nos sentábamos, porque no era muy bueno en realidad, más de lo mismo, repitiendo la vieja fórmula ganadora.
El grupo se fue y regresó como tres veces. Cada vez más eufóricos, más tristes porque se van a México a que un productor les cague la creatividad. Al final el vocalista, cuyo nombre no sé y no veo por qué debería aprenderlo, se lanzó al público en un acto muy irresponsable, los guardias casi se infartan tratando de quitárselo a la gente, el pobre quedó todo arrugado y algunos del público se ganaron varios cascachos de los guardias.
La Gaby partió ahí a ver si le agarraba el poto a este tipo, pero no alcanzó. Estaba muy contenta mi ranita, y a la vez furiosa porque no tocaron varios temas que tenían la obligación moral de tocar, incluido el “Vete”, que me han contado es el sinónimo de “hasta aquí nomás llegamos por hoy”.
Nos vinimos para mi casa, ella durmió en mi cama y yo en un sillón, como corresponde… y hoy en la mañana, luego del desayuno, nos pusimos a trabajar en apiculturas varias. La Gaby llenó más envases de kilo y medio kilo (tenemos una pesa digital que está de pelos), yo saqué la vuelta un rato y lavé el tambor de la centrífuga. Todavía le quedaba miel y cera del fin de semana pasado, pero ya no estaba como para usarla, mucho tiempo en el tambor le cambia el sabor.
Esa fue mi semana. Antes nos habíamos reunido con PanchaJana para organizar los días de ensayo. Y mañana tengo reunión con mi partner en Zoonico para iniciar el trabajo de diagramación de la revista (virtual).
Por eso no duermo poh! Con la Gaby ya nos estamos tostando porque no hemos tenido ningún fin de semana de verdadero descanso desde enero. Pega intelectual en la semana, trabajo físico el finde, dormir poco, preocuparse mucho.
(Pero para eso tengo agua del Carmen… lo poco que duermo es suficiente, por ahora)

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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