“Gusto en verte… Hagamos un asado..” dijo él buscando con esa frase un compromiso que nunca se llevaría a cabo, sólo para deshacerse del pegote amigo que se había encontrado en la calle y del cual ni recordaba su nombre. También solía usar “yo te llamo” o “juntémonos luego a conversar” o “mándame un mail para ponernos de acuerdo”.
Pero dijo “hagamos un asado”, y no contaba con que Murphy existe.
“Hagámoslo al tiro” fue la inmediata respuesta del amigo y como por arte de magia, apareció en la vereda una asadera pequeña, carbón y carne para asar, más el infaltable vino.

Por supuesto que nadie se lo esperaba. Vi ese capítulo del Plan Z y me cagué de la risa, como siempre. Pero no reparé en un detalle. ¿Qué significa “al tiro”? Será algo así como “muy rápidamente”?
Me olvidé del tema. Siempre lo traje en el subconsciente y cada vez que oía o decía la palabra me venía a la mente lo del asado… o cuando alguien decía “hagamos un asado”… creo que ya no hay remedio, jamás desaparecerá de la memoria colectiva, por lo menos de los que vimos Plan Z esa temporada.
Pues bien, el pasado sábado 4 de marzo de 2006 se casó mi amiga Andrea Gálvez con su enamorado Sergio, que tuvo el descaro de agarrarme el poto cuando posábamos para la foto… según él es para la suerte. Yo creo que era más un efecto Visa, “ver su cara cuando le agarró el culo… no tiene precio”.
El asunto es que estábamos conversando con Paulina, compañera de la universidad y que no veía hace rato, cuando surgió la explicación. “Al tiro” tenía un origen que era casi obvio.
Hay dos versiones. Una, que en el campo para llamar a las personas a comer, salía la ñora con la escopeta y pegaba un tiro al aire, señal inequívoca de “aquí nadie deja comida en el plato”. Entonces tiene sentido decir “vamos al tiro”.
La otra versión es más capitalina, y está asociada con el cañonazo del medio día. Decían las señoras apolilladas y de peinados vaporosos de la elite santiaguina, “juntémonos al tiro”, refiriéndose al momento en que sonaba el cañonazo. Si se juntaban o no, es otro cuento.
Las dos versiones tienen sentido y lógica propia, no podría descartar ninguna.

TAREA PARA LA CASA: ¿Por qué los chilenos decimos “Ya”? ¿Por qué los chilenos decimos “poh”?
Estaba yo en Pensilvania, en un parque de diversiones muy la raja, entonces subí a un juego llamado “rascacielos” y ojalá no hubiera subido… cuando el joven que atendía resultó ser latino. De inmediato nos reconoció como shilenos, porque yo dije “ya poh”.
¿Alguna idea?


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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