(Hoy me levanté del lado oscuro)

Un homosexual travestido que se siente mujer, ¿es mujer? Genéticamente sigue siendo hombre, no importa cuántas cosas se saque y se ponga, sigue siendo hombre. Está en sus genes. Por razones humanitarias y culturales podríamos decir que ese compadre es en realidad mina y aceptarlo como tal. (pero en el fondo sigue siendo hombre, no me las hinchen con que tiene alma de mujer)

Ídem con lo de “ser chileno”. Acá los genes no juegan nigún papel (aunque yo mismo podría rebatir este punto). Naciste en Chile, pero viviste toda tu vida fuera y te nacionalizaste gringo, entonces eres gringo, no importa cuánto añores los paisajes de tu país que ves por el canal13 cable. Eso es pura nostalgia.

Naciste en Tuvalú y viviste toda tu infancia en Chile pero debiste regresar a los 25 a esa isla con forma de boomerang, seguro que te sientes más chileno porque viviste los mejores años de tu vida acá. Capaz que te gusten las empanadas y el vino tinto, celebres el 18 con cueca y veas los partidos de la selección.

Alejandro Amenabar… ¿Es chileno? ¿Fue chileno? ¿Se siente chileno o usa ese argumento para vender sus películas acá?

Puras amebas soñadoras. En Chile hay un problema de identidad que no cuaja. Y hay un problema de calidad de vida que se esconde. No se es más chileno por celebrar más el 18 o ir a ver a la roja cada vez que pierde.

¿Chileno y orgullozo de serlo? Podría estar orgullozo de nuestras riquezas naturales, nuestros paisajes, nuestra gastronomía, el vino (que me lo tomo con orgullo), nuestras mujeres cuyo fenotipo ha mejorado con cada nueva generación. Hasta podría enorgullecerme de nuestras autoridades y del espíritu republicano que nos inunda.

Más mitocondrias con epilepsia. Por cada cosa que te enorgullece hay diez que te harían sentir vergüenza. Hay una mitología del orgullo nacional tan potente que rivaliza con la fe en Dios y en los santos. Y hay tanto jote que ralla los muros ajenos que a veces me dan ganas de salir como el highlander a cortar cabezas, sólo para que aprendan.

Y cuando llega el 31 de octubre y aparecen los pendejos pidiéndote dulces y tirando huevos a tus ventanas, te preguntas “por qué no compré ese rifle”. ¡Hay tanto huevón que se caga de hambre y estos mocosos me tapan la casa con comida!

El tema de la identidad chilena, regresando al hilo original de esta conversa, es una ficción. No porque las viejas con peinados vaporosos se sientan a tomar “las onces” en vajilla de plata nos hace ingleses. No porque nuestra economía crece en desmedro de los recursos naturales y contaminando con plomo y arsénico la sangre de los niños nos hacemos más jaguares. Na que el mejor vino o las mujeres más hermosas, la empanada o la cazuela de ave más grandes del mundo. ¿El himno más hermoso? ¿La mejor bandera? ¿Quién inventa esas leseras?

Puros alelos con moquillo. Puros ratones con alas (dícese de las palomas). Puros cuentos para que la almohada no nos resulte tan espinosa. Puro arribismo y pataletas de flaite que se lo llevan por cargar pasta “creyendo” que era harina.

(Fin del mensaje de Darth Guajars)

“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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