IMPOSSIBRU !!!Ésta es una recopilación de mis conversaciones con distintas personas que han trabajado en supermercados, de amigos o parejas de gente que ha trabajado en supermercados, y de otras personas que comprando en supermercados han sufrido algún “incidente de calidad”.

Todas las versiones comprueban algo que se sabe a gritos: HAY SUPERMERCADOS QUE VENDEN COMIDA PUTREFACTA.

Caso 1: LAS PASTAS.

No importa la cecina o lácteo utilizado en la fabricación de esas pastas que uno luego come con tanto agrado. En los supermercados toman los materiales que ya no se venden, los que están en claro proceso de descomposición o peludos de tantos hongos, los lavan con cepillo, los muelen y los mezclan con esa pasta sospechosa de color plateado. Luego los ponen a la venta.

Caso 2: LAS CARNES.

Si alguna vez compró una carne de cerdo adobada con ají y especias, prepárese a regurgitar. Esa carne, seguramente, lleva varios días oliendo mal, y usted sabe que la carne que huele mal, no está bien para el consumo humano.
Corrijo, el ser humano es capaz de comer alimentos en avanzado estado de descomposición, pero a mayor putrefacción, peor sabor, peor olor, y mayor cantidad de toxinas resultantes del proceso bacteriano. Así llega un punto en que los alimentos ya no son comestibles.
En la antigüedad se usaban las especias, el ají, el jengibre y otras plantas aromáticas, para adobar las carnes y detener el proceso de descomposición, además de ocultar el evidente olor a muerto. Con el tiempo estos aliños se volvieron indispensables en la comida, incluso si la carne estaba fresca.
En la actualidad, el alimento demasiado aliñado es sinónimo de desabrido. Una carne a la parrilla con aliño es pecado!

Caso 3: LOS QUESOS.

Hay gente que cree que un queso con hongos es un queso sabroso o de elite. FARSO! El queso hongueado es preparado con estrictos estándares de calidad, y no usa cualquier hongo, sino uno derivado del pan, el mismo que se usa para hacer la penicilina.
En los supermercados se suelen dejar los quesos hasta que crecen árboles en ellos. En ese momento se lavan y se devuelven al mostrador.
Pero siempre llega un punto en que la cáscara se seca y el queso pasa a su segundo estado: el de “pichanga” o pasta (ver Caso 1).

Caso 4: LAS PIZZAS Y CUALQUIER COMIDA PREPARADA.

Si supieran lo que estaban comiendo cuando compraron esa pizza preparada en el supermercado. Si supieran por dónde pasó el queso, el tomate y el jamón. La mozzarela que no es mozzarela. La cecina que se les cayó al suelo o que olvidaron refrigerar. El tomate se podría salvar… pero la salsa de tomate que le echan a la masa, uf! La misma masa pasó por algún proceso de inhabilitación para el consumo humano, le rasparon lo feo y la taparon con productos en igual o peor estado. Pero no importa, en el horno se matan todas las bacterias…

Por lo tanto, USTED NO LO COMA. De todos los supermercados, el Jumbo es el único del que no he escuchado malas referencias. Por lo mismo es más caro, lo que hay que desechar se desecha. TODOS LOS SUPERMERCADOS RESTANTES, si no está envasado de fábrica, no confíe.

Caso aparte: LOS MACDONALLS.

Varias personas que trabajaron ahí me dijeron lo siguiente: “No importa cuánta hambre tengas, ve a cualquier parte menos al Mac. Ni te imaginas las cosas que ocurren detrás de los mostradores donde los clientes no logran ver. Si vieras la bodega donde se guardan los alimentos…”
En el mismo contexto, de todas las franquicias de comida rápida, la que me inspira más confianza a partir de los comentarios que he escuchado, son los pollos fritos del Kentuchy, aunque he oído alarmantes declaraciones acerca del reciclaje de cubiertos y envases desechables.

Es mejor llevar una vianda o termo con la comida del día, así uno sabe qué es lo que está comiendo, quién lo preparó y cómo se preparó.

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