Hoy una amiga me contó de su última experiencia con un lavinista Opus-Dei.
Estaba ella en una reunión de apoderados, de un colegio privado, de esos donde llevan a los niños “a ver a los pobres”, cuando entabló amistosa conversación con un apoderado padre de una niña, compañera del hijo de esta amiga mía. (¿enredado?)

Entre varios temas intrascendentes, surgió el de las prontas elecciones. Esta amiga preguntó “por quién votarás?”, que es una pregunta típica de estos tiempos y en la cual uno espera lograr una jugosa retroalimentación política con el interlocutor. A lo que este apoderado respondió: “Por Lavín”, y sin que mediara un porqué, prosiguió. “Porque tiene una hija que entró a un convento, y si Lavín hace algo incorrecto durante su gobierno, Dios lo castigará”.

En realidad no es un razonamiento muy extraño. Es de esperarse que toda esa gente que dice adorar a Dios como Él manda, vaya al infierno por sus pecados y delitos en contra de los derechos humanos. Pero es distinto cuando esos delitos se justifican porque aquellos “traidores a la Patria” comunistas leninistas son todos ateos, no tienen alma inmortal, por lo tanto matarlos o violarlos o torturarlos no es delito a los ojos de Dios.

Eso es una estupidez. Eso es una GIGANTEZCA estupidez que no se justifica por ignoirancia, no estamos hablando del chacal de Nahueltoro. Estamos hablando de personas cultas, profesionales, con un estándar de vida alto, de familias “bien constituidas”, etc. ¿Cómo se puede explicar un pensamiento tan medieval en una persona que vive en el Siglo XXI?

Mi amiga esperaba que entraran los romanos en cualquier momento y que la arrojaran a los leones. Tomó ese comentario como una broma, pero no, él le aclaró que no estaba bromeando.

Ah… bien, pensó ella. Será… y siguieron hablando de otros temas. En eso llegaron a las Isapres. Ella trató de reivindicar el derecho de las mujeres a un trato justo… y él dijo algo así como “sí, pero sólo con las mujeres casadas, porque una mujer soltera que no puede tener hijos, si los tiene, obvio que tenga que pagar”…

En ese momento mi amiga dio una escusa del tipo “debo ir a consultar con los arcanos” y no cruzó más palabra con este caballero, cuyo cerebro estaba cerrado como un candado bajo un dogma inhumano.

Seguramente él ama a sus hijos y a su esposa. Respeta a sus padres y a su prójimo (cristiano del mismo estatus socioeconóimico o superior). Paga sus impuestos y el diezmo. Cree en algo con tanta fe que no concibe la ausencia de ello. ¿Pero cómo se explican sus respuestas carentes de todo sarcasmo? ¿Sería algo como la publicidad de Visa, “la expresión de tu rostro cuando demostré que soy un hijoputa… no tiene precio”?

Merecía que lo posteara.


“Lo que nunca he tenido…
Falta no me hace”

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